LAS JOYAS DE LA CORONA (I)

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Belén González  / @mbelengg

El chavismo es definitivamente nefasto y las féminas adosadas al poder no son la excepción. Cuatro piezas en particular son fundamentales para describir y comprender esta bizarra historia de horror que Venezuela vive desde 1999. Son cuatro mujeres ambiciosas y peligrosas que sólo pueden calificarse como culpables, y si alguien lo duda, a las pruebas me remito.

Ellas comparten ciertas características que llaman la atención. Las cuatro son pequeñas, pero venenosas, tienen cara de “yo no fui” -bueno con la excepción de Varela que parece víctima del mal de rabia-, exudan resentimiento, les encanta el dinero, mienten descaradamente, y no les preocupa en la absoluto la necesidad de sus compatriotas, porque ellas se han ocupado de tener todo lo quieren, y hasta más.

…Arrogantes, se consideran intocables, pero lo cierto es que llenan todos los requisitos para terminar tras las rejas…

No tienen principios, se les olvidó lo que era la ética, y la mayoría desconoce el buen gusto, son más bien de tendencia kitsch. Arrogantes, se consideran intocables, pero lo cierto es que llenan todos los requisitos para terminar tras las rejas. Pero vamos a repasar a cada uno de estos personajes, en las dos tandas de este artículo para no hacerlo tan largo, y así, cada quien, podrá sacar sus propias conclusiones.

La  “primera combatiente”

Comencemos con el personaje considerado hoy en día la mujer más poderosa (y peligrosa) de Venezuela: Cilia Flores. La esposa del dictador cuenta entre sus facultades el poder de quitar y poner gente en altos cargos del gobierno, especialmente a miembros de su familia entre los que se cuentan compadres, hermanos, sobrinos, ahijados; el avalar y proteger a delincuentes como sus propios sobrinos o Maikel Moreno -actual presidente del TSJ  quien fue condenado por asesinato e investigado por formar parte de la banda “Los Enanos”-; manejar a su antojo recursos ilimitados a costillas del tesoro nacional, y tomar decisiones políticas en el seno del PSUV que han cercenado la democracia en Venezuela. Todo un prontuario delictivo.

No hay duda de que esta mujer, de 63 años, graduada como abogada en la Universidad Santa María, con especialización en el área Penal y Laboral, supo aprovechar todas las oportunidades que se le presentaron para escalar a las más altas posiciones en el chavismo.

Su historia comenzó en 1992, cuando como abogada, defendió al difunto en el juicio por rebelión militar al que fue sometido tras la intentona golpista, y desde entonces, integró el anillo más cercano de Hugo Chávez. Fue dirigente del MVR y el PSUV, diputada, y llegó a presidir la Asamblea Nacional, siendo uno de los “detalles” durante su gestión la prohibición de acceso a la prensa al hemiciclo parlamentario. Su último cargo antes de la muerte del susodicho fue el de Procuradora General de la República, con carta blanca para meter mano a los recursos del país.

Para ese entonces, ya era pareja de Maduro, pero cuando éste asumió la presidencia, siendo más precisos tres meses después de que asumiera el cargo, se convirtió en flamante esposa, de seguro para atornillarse en el poder, porque aunque tiene cara de falsa ingenuidad, de tonta no tiene un pelo. Precisamente por eso siempre se muestra calladita, prácticamente inexpresiva, y a veces hasta con poses sumisas…pero no se dejen engañar, en sus actos se refleja una sola cosa: maldad.

Siendo ya primera combatiente, como la bautizó el marido, porque ella no quería ser llamada Primera Dama, volvió a ser electa como diputada en las legislativas de 2015, pero justo a finales de año, se imputaba por narcotráfico en los Estados Unidos, a sus sobrinitos Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, a quienes defendió a capa y espada, y buscándole los mejores abogados gringos (carísimos, por cierto), el proceso cerró con 18 años de condena para cada uno.

…Quizás, lo que la “todopoderosa” no esperaba era el florecer de las sanciones internacionales a diestra y siniestra…

No se pudo aplacar el escándalo, pero como con el tiempo todo pasa, sobre todo en Venezuela donde cada día estalla una bomba diferente, dos años más tarde, y como si nada, se incorporó a la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente. Quizás, lo que la “todopoderosa” no esperaba era el florecer de las sanciones internacionales a diestra y siniestra. Primero fue Canadá que la calificó como “responsable del empeoramiento de la democracia en Venezuela”, y después se sumaron Estados Unidos y la Unión Europea. Era de esperarse Cilia, porque no se puede tapar el sol con un dedo.

Tiene unos cuantos enemigos, como Luisa Ortega Díaz, a quien se la tiene jurada, y por supuesto muy pocos amigos, contándose entre sus más cercanos a Elías Jaua, su esposa Natasha González, y la joya de Iris Varela.

La irreversible

Es menos tosca que el resto de estas “joyas”, le gusta el arte, toca el violoncello, y le ha sacado la piedra consecuentemente a la población venezolana desde 1999, especialmente después de que comenzó a usar su célebre frase “esta tendencia es irreversible”. Ella es Tibisay Lucena Ramírez, quien comenzó su carrera delictiva, de cuello blanco, como rectora suplente del CNE, siendo hoy en día responsable de la destrucción del sistema electoral venezolano.

Esta larense, y lo siento por mi familia guara, es socióloga graduada en la Universidad Central de Venezuela, con un doctorado en la Nueva Escuela de Investigaciones Sociales de Nueva York, cuy tarea durante estos últimos 20 años ha sido defender lo que no se puede salvaguardar, inventando leyes que no existen para beneficiar al régimen, y hacer creer al mundo que en nuestro país siempre ha habido democracia. Hipócrita.

…ha saltado con enorme facilidad todos los obstáculos para permanecer en el cargo, de momento, hasta 2021, pero a nadie le extrañaría que éste resultara vitalicio…

En marzo de 2006 fue designada rectora principal y poco después, presidenta del ente comicial y ratificada tres años más tarde, ha saltado con enorme facilidad todos los obstáculos para permanecer en el cargo, de momento, hasta 2021, pero a nadie le extrañaría que éste resultara vitalicio, porque claro, ha sido y es tan eficiente para los intereses de la dictadura que difícilmente encuentren una mente en materia electoral tan siniestra y complaciente como la suya.

Durante su gestión se ha hecho usual que las dudas y ausencia de trasparencia caractericen los procesos electorales. Hizo y hace “magia” con la composición de los padrones electorales, la extensión discrecional de los horarios de votación, los retrasos en la entrega de los resultados, situaciones incompresibles en un país que, según ella, tiene el sistema de votación automatizada más moderno del continente.

Es especialmente “comprensiva” con los candidatos del gobierno que transgreden las normas electorales, aunque su repulsión por la contraparte, es decir, la oposición es más que evidente. Hace algunos años fue diagnosticada con cáncer, por lo que le ha tocado tomarse una serie de recesos para recibir tratamiento, usando los aviones de Petróleos de Venezuela (PDVSA) para trasladarse al respetado Hospital Libanés de Brasil, porque prefiere evitar los servicios de salud cubanos tras lo sucedido con Chávez.

Fue justo después de estar varias semanas lejos de los focos, que reapareció el 30 de junio de 2017 para anunciar la aprobación de la Asamblea Nacional Constituyente con 8.809.320 de votos, en un proceso calificado como fraudulento en Venezuela y en el mundo; tras lo cual, comenzaron las sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea, Suiza y hasta Panamá que la considera, además de una desgracia para la ecuanimidad del sistema electoral venezolano, una figura de alto riesgo por blanqueo de capitales, financiar el terrorismo y avalar la proliferación de armas de destrucción masiva.

Esta joya de la corona de tono mesurado, que se expresa con seguridad y sin altibajos, que nunca sonríe, ni tiene expresiones de gente normal, es otra mentirosa, las pruebas están en cualquier cifra dada como resultado de un proceso electoral. Sabe contenerse, y vive en solitario, no tiene hijos, y teme porque sabe que la debe, por eso se traslada en una camioneta de vidrios ahumados custodiada en exceso.

Dinero no le falta, a pesar de que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos congeló todos sus bienes en el Imperio, y es que debe cobrar muy bien por sus servicios profesionales, por eso no es extraño que le comprara a Maruja Beracasa una mansión ubicada en la Alta Florida, que se pagó en dólares, y que además está remodelando con esmero pues sabe que necesita, por su condición de salud y su desorden de conciencia, un lugar afable para vivir como prisionera de sus actos.

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