EL VUELO DE DELCY LA FEA

Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

Me había prometido no tocar el tema, no volver a escribir sobre este personaje. No por miedo, eso jamás. Digamos que por un asunto de salud, sobre todo mental. Pero hay tanta persistencia, tanto empeño en ser noticia, protagonista de la era más turbia y sombría de Venezuela, que no hay remedio.

Había hecho un paréntesis algo extenso en el tema político venezolano que, como sabemos, salpica y enloda todos los demás escenarios, lo social, lo económico, lo psicológico, y no se limita a la geografía nacional, va mucho más allá. Casi un tema estratoférico e intergaláctico.

Uno hace el intento de no afectarse, pero es imposible, por cuanto la familia, los amigos, siguen allá, siendo verdaderos Héroes de la Resistencia. Venezuela es una resonancia, da mucho de qué hablar, no siempre (prácticamente nunca), para temas positivos o evolutivos. Y si en el escenario aparece ella, la fea, el cielo se torna gris, el sol se oculta. Delcy, es una mujer con pocas virtudes, pero de grandes ideas maléficas, macabras. Trepadora y asesina, ya sabíamos que era, pero se ha descubierto recientemente en territorio español, su capacidad de volar. Y diría Jaime Bayly sin vacilaciones: “¡Claro! Había tardado en hacerlo, el murciélago ese”, con el perdón de los quirópteros. Le cuadra mejor vampiro. Parece que había tardado en aprender a volar, aunque es experta escurridiza. Un ave de rapiña, con dotes de mutante.

Cuando mencionaba lo de la salud mental, es porque honestamente no es fácil mantenerse fresco y sano ante las noticias que se difunden de Venezuela (imaginen las que no), hay que hacerse una coraza. Caramba, uno es humano. Lo que ha ocurrido en mi país duele, de veras. Hay que hacer profilaxis interior, catarsis. Pero también, no olvidar que uno como periodista tiene deberes, aun desde afuera, amén del hecho propio de ser venezolano y sentir impotencia, una revuelta intestinal.

Entonces, te vas informando, lees aquí, y allá; te llegan datos, te cuelgas viendo videos y leyendo titulares, artículos, y el estupor te calienta la sangre. Un nombre recurrente, siempre en escenarios detestable y deleznables, en acciones repugnantes, Delcy La Fea. Asimismo, en mayúsculas no para denotar, sino para subyacer.

Confieso, a mi me resulta difícil de asimilar lo que esta mujer es. Es que la conocí, y somos de una generación de la que pocos, muy escasos,  hemos sido capaces de ser copartícipes de la destrucción de una nación entera. La mayoría somos además de profesionales de carrera, gente honesta y trabajadora, sobrevivientes de la crisis, en territorio nacional o como inmigrantes. La veo, y pienso ¿qué carajo le pasó? ¿Pero por qué tanto odio? De la niña y adolescente dulce y apacible, no queda nada. Hemos sido testigo de una metamorfosis al peor estilo de Kafka.

Descarada, cínica, indolente, malvada, cruel, es mucho el calificativo que encaja con su comportamiento, con sus acciones, y es todo eso y más, lo que hace que su imagen física, su presencia sea tan desagradable, vomitiva ¿Quién con tan mala vibra, y envenenada, puede reflejar belleza? No es fea de gratis, y por ello, sus ojos caídos como los índices económicos y de desarrollo del país, su boca torcida como el futuro de una nación entera, y uno supone que también por tanto veneno que emana de ese túnel oscuro y macabro. No es de gratis que sea protagonista de cuanta sátira se permita la gente idear con su rostro (sin enfatizar en su tono o acento al hablar). Ese que con desfachatez ambienta con monturas que ningún funcionario público honesto es capaz de pagar con su propio sustento.

Delcy La Fea, otra vez es noticia en la palestra internacional por la asombrosa e increíble manera como burla no sólo el espacio aéreo europeo, al cual tiene prohibición de entrar por considerársele una criminal de alto calibre y cómplice del narco régimen de Maduro (toño el amable). Es que también – no conforme con hacerlo con Venezuela-, se ha burlado del pueblo español, confabulada con personeros de la dupla Sánchez – Iglesias. Entró, como decimos en buen criollo, como perro por su casa, se bajó del avión,  y sin volar por los aires ni alzada en hombros, pisó suelo del Aeropuerto de Barajas,  y  en un salón VIP se reunió por unas cuantas horas, con el ministro de Transporte José Luis Ábalos, aunque pretendan desmentirlo.

Qué feo ha sido esto, qué feo su papel en la historia contemporánea de Venezuela, porque algún día será sólo eso, un referente de lo más burdo. Cuán feo su legado “político” y su participación en la involución de una nación. Cuán fea Delcy, por dentro y por fuera. ¡SACUDE DOBLE FEA!

Si Tarantín fuera andín …

Leo

Dante Garnique / @dantegarnique

Si Tarantín fuera andín . . .y Sharon Tate de los llanos, a Juan Carlos Sosa Azpurua ya lo hubiesen clonado . . .

Érase una vez en Venezuela.

Los gobiernos pasan pero Lila queda. Desde López Contreras hasta Guaidó, las únicas coherencias criollas han sido Lila Morillo, la maracucha de oro, la única posible estrella “extra” del pabellón nacional, sin baranda y María Cristina, quien todavía me quiere gobernar, pero que a Ramos ni a Alvarado les conviene.

Nos han dejado Cabrujas, Simón, Cruz Diez, La Flaca, Amador, Zapata, Celia, que no era nuestra, pero antes que  la Tañón, nos traía “azucaaa” casi todos los sábados. Nos dejó Susana. Luis Mariano. Jesús Rosas Marcano y El Manduco; pero Lila queda.

¿Quiénes protagonizarían una versión criolla de “Érase una vez en El Country”? ¿Será que hay candidatos a la altura? No se sabe, pero el Moñongo lo hubiese podido interpretar  Hilda, azul, pero no tan buena, como Lila.

Lupita, con su vestidito verde, quien todavía anda por allí y nos alegra, habría podido interpretar a Sharon Tate.

¿Quién sería Charles Manson y quién Bruce Lee?

Los gobiernos pasan, pero Lila queda. En la versión de Taratín, Lila descendería de un cocotero, ataviada de Moñongo puro, con Kevin Costner cuidándole las espaldas y hubiese sido recibida en El Pez que Fuma, por América Alonso, con temas del Musiquito al fondo. Amador Bendayán habría sido el anfitrión. El motivo principal del decorado hubiese sido el Pavo Real, ¡obvio! y el ópenning hubiese sido interpretado por Estefanía Gallardo, Lucha Briceño y Chepe Orellana, quien sí habría ganado las elecciones y estuviese negociando con Al Pacino.

Del Hollywood de los 60s sólo queda el recuerdo de la muerte de Chávez, ¡qué recuerdos!

Pero hoy la realidad es otra, ahora es Trump, ya no están ni Kristina Onasis ni la Callas, sino la Kirchner y Flores de Tintorería.

De cierto modo, me faltó rojo y me sobró un control remoto en manos de Dakota Fanning, pero es siempre cuestión de perspectivas  y fueron apenas tres horas, aunque hay quienes dicen que ya van 20 años, sin contar, claro, los que faltan, que con el favor de Guaidó serán muchos más.

Lo cierto es que hubiese sido un absoluto fracaso por kitsch, misma razón por lo que luce atractiva la versión original. Y es que así somos, podemos alabar la nostálgica cursilería de una etapa de la Industrial del celuloide, al mismo tiempo que menospreciamos las influencias de Adita Riera y Eva Blanco en la forma de ser de nuestras madres. Pero Material, hay de sobra. Esas fotos que circulan sobre Isabel Segunda teniendo orgías con los anunakis, son una cortina de humo para que el mundo se olvide de quiénes son las verdaderos reinas, quiénes le enseñaron el Efectus Patronus a Dumbledor cuando era chiquito: Lila Morillo y Lupita Ferrer.

Todo ese culto al ARCOIRIS y René Zellzweger y su boquita como culito e’ gallina y La Garland, ¿no podría ser al Moñongo, o al Cocotero y a Lila y a su cortesito de Princesa Goajira?. Así como Louis Vuiton es sinónimo de arribismo, así consumimos cualquier cliché bien comercializado. Ojalá Lila aguante, aunque Lanz Intelectualidad Venezolana es mas del tipo “El Putin Necesario”

Domingo 13.10.2019

A Lila.

COMO HABRÍA QUERIDO

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta 

“¿Dónde están los amigos de ayer? ¿Dónde andarán mi casa y su lugar? ¿El rincón que escondió mis secretos de ayer?…¿Cuánto de niño perdí? ¿Cuánto de grande gané? ¿Qué es lo que me ha hecho feliz? ¿Qué cosa me ha de doler?… ¿Cuánto gané? ¿Cuánto perdí?” Algunas veces retorno a mi adolescencia, y me tropiezo con los recuerdos, como hoy me ha pasado con la letra de esta canción del cubano Pablo Milanés. En ella me veo, me reconozco no como hace más de treinta años, sino por lo que soy ahora. Hoy siento y vibro de manera muy diferente, es evidente, pero sin esas vivencias del pasado, hoy no tendría para entenderme, saberme, mirarme; creo que incluso no tendría las herramientas para comprender el revolcón que me ha dado la vida.

… el perdón aligera la mochila; es quizá el paso más importante para comenzar a reconocer el amor en ti y en los demás.

Las respuestas a estas preguntas hoy, no se parecerían nunca a las de mi pubertad, a esa etapa desprendida y carente de cordura. Ahora, quizás menos ataviadas, tienen mucho más sentido. Hoy resulta todo, un tanto más ligero porque en el camino me fui desprendiendo de muchas cosas, de un peso que creía mío, pero que no me pertenecía. Entendí que dolor, egoísmo, dependencia me quebraban por dentro, y por fuera se notaba. Que el perdón aligera la mochila; es quizá el paso más importante para comenzar a reconocer el amor en ti y en los demás.

He perdido menos de lo que he ganado, aún consciente de que donde menos sospecho hay oportunidades, gente dispuesta a comprometerse sin contratos ni caducidad. Que las flores son más bellas si dejas de mirarlas, para observarlas. Y que la brisa de la playa cautiva a diario, aún sin proponérselo.

Sí, un largo camino de introspección, de madurez, repleto de lecciones. Diría mi amiga Belén González, una transformación con un alto nivel de obligación, sin permiso o chance para negarte. Es que, o te adaptas y aceptas, o simplemente, mueres en el intento. El águila se arranca las uñas, el pico y las plumas, en un tiempo que se aisla para luego resurgir, desplomando a la debilidad, la soledad y las carencias, con una renovada actitud, con mayor ímpetu y valor. Hay que aprender de ella.

He perdido contacto con algunos, le he dado la espalda a discusiones inútiles, he perdido tiempo, he perdido el sueño. Sin embargo, he ganado en mis desvelos lunas reflejadas en el mar; he ganado nuevos amigos, nuevas formas de amar. He ganado confianza, paciencia, fe. He ganado voluntad, humildad y más fe.

El águila se arranca las uñas, el pico y las plumas, en un tiempo que se aisla para luego resurgir…

Vale decir que la casa no es la misma, pero mi hogar está sólido; que de niña perdí mucho pero que en el tiempo me sigo transformando, una permanente metamorfosis forzada, pero necesaria. Que aún tengo rincones secretos, y no sé si aun pueda entrar en ellos. Que los amigos de ayer siguen aquí, más cerca. Olvidé cuánto perdí, prefiero sumar, me apego al saber y al soltar… a las piedras y las flores, al frío y el calor, a la soledad y la compañía, a la escasez y la abundancia, a la lluvia y el sol. Nada es como habría querido, pero me gusta hacia donde voy.

COSAS QUE ME ASOMBRAN

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Dante Garnique / @dantegarnique

Últimamente he descubierto que pese a mis ya bastantes años de vida, sigo encontrando cosas que me asombran.

Encender un bombillo y darme cuenta de que desde hace tres años, de forma increíble y asombrosamente ininterrumpida, funciona el servicio eléctrico, no me deja salir de mi asombro.

Necesitar agua del grifo de la cocina, del lavamanos, del jardín o de cualquier otro lugar de la casa y obtenerla con sólo girar una manilla; casi me produce un múltiple schock emocional, del cual todavía no me recuperaba, cuando me enteré de que esa agua era potable, casi no sobrevivo para contarlo. Afortunadamente estoy aquí, sobreviví a todo eso para dar testimonio.

…Me sentí importante, me sentí como los artistas sobre“La Alfombra Roja”, me sentí como un ciudadano….

En este mundo que parece de fantasía, entré una vez a una tienda de perfumes y pude probarme varios. En las estanterías había, de cada firma, una muestra dispuesta para tal fin. Pero no sólo eso, lo que estuvo a un paso de matarme del susto fue cuando me di cuenta de que había recorrido ya más de la mitad del establecimiento probándome fragancias y ningún gendarme insinuó que yo hubiese podido haberme robado algo escondiéndolo en mi mochila. Ni me revisaron ni me miraron como si fuese sospechoso de algo. Me sentí importante, me sentí como los artistas sobre “La Alfombra Roja”, me sentí como un ciudadano.

Después de experimentar aquella sensación de respeto, aturdido todavía, salí del establecimiento, muy oloroso, por cierto y vi un puesto de periódicos, no lo podía creer, ¡había periódicos! al menos tres o cuatro diferentes y tenían información, sobre la que cada quien pudiese tener interés. Y la publicidad impresa, venía encartada dentro de cada ejemplar, no estaba inserta dentro de los textos. Algo verdaderamente sorprendente. Prensa regional, nacional, internacional, los temas más locos que se pueda alguien imaginar, cultura, gastronomía, política, viajes, etc.

Quizás una de las cosas más impactante de este mundo, es esa serenidad que se puede vivir con frecuencia. Aquí es posible caminar por calles y aceras sin temor a caer en un hueco o romperse una pierna y aunque piensen que estoy loco de atar, se puede hacer uso, de manera confiada y distraída, de aparatos electrónicos en lugares públicos como cafeterías, parques, plazas o bulevares.

Celulares, laptops y tablets, se pueden usar en autobuses, o en la calle. Y además, hay lugares públicos para el esparcimiento, donde las personas pueden disfrutar de una taza de café o un refresco, en una pequeña mesa al aire libre o fumarse un cigarrillo y colocar sus pertenencias sobre una silla con la mayor tranquilidad del mundo.

…Pero lo de los supermercados y carnicerías es algo así como el clímax de la película, ¡hay cosas que comprar!…

Hay pastelerías y panaderías y en todas, pero en todas, hay pan y se puede comprar a precios accesibles y sin hacer cola. ¡También hay galletas, helados y dulces! No miento.

Pero lo de los supermercados y carnicerías es algo así como el clímax de la película, ¡hay cosas que comprar! y por menos dinero que se tenga en los bolsillos, siempre es posible llevar algo a casa. Marcas distintas de leche, mantequillas y margarinas. Productos lácteos, como yogurts, quesos y cremas. Artículos para la higiene personal y de limpieza para el hogar o el auto. Se consiguen carnes y embutidos, confitería, ollas o artículos de cocina, helados, harina precocida de maíz. ¡Las cosas más disparatadas!

Otra cosa increíble, se puede hacer una solicitud de conexión a Internet junto con servicio telefónico y TV por cable, todo en una misma oficina en menos de veinte minutos y la instalación del servicio no suele tardar más de tres semanas.

Obtener una cuenta bancaria es de lo más absurdo que he visto. Se acerca uno a la oficina de cualquier banco, expone su requerimiento ante un funcionario que le mira a uno a los ojos y le habla con educación, y de este modo, se adquiere una cita para el siguiente día, si no es fin de semana. A las 24 horas regresa uno al banco y a los treinta minutos se tiene una cuenta bancaria y una tarjeta electrónica activada.

… las escuelas y empresas funcionan durante todo el año, lo mismo que las universidades y el transporte público….

Ante una emergencia médica, se toma el teléfono o el celular, se marcan tres dígitos y a los quince minutos, máximo, llega un paramédico a la casa.

Lo siguiente sí es verdad que cuesta creer, las escuelas y empresas funcionan durante todo el año, lo mismo que las universidades y el transporte público. Los trabajadores tienen solamente veinte días libres al año, eso sí que es duro, y los niños tienen seis semanas de vacaciones escolares, durante la época más cálida y soleada.

Sí, hay escuelas y funcionan, hay universidades y funcionan. El transporte público, también lo hace y existen lugares específicos demarcados que se llaman paradas y sirven para abordar y descender de las unidades, que llegan en forma asombrosamente puntual y no se detienen en otro sitio distinto al demarcado para ello; y para completar hay silencio en el interior de cada carro de transporte, no hay personas amontonadas y no hay que gritarle al conductor para que se detenga, sólo hay que pulsar un botón.

En esta tierra lejana, es posible conseguir empleo y es posible, con el ahorro de un año, adquirir un automóvil o viajar al exterior. Se puede, con el dinero de un empleo estable, pagar la renta, sin angustias. Se puede ir a una farmacia y adquirir medicamentos. Se puede ir al cine. Se puede pensar en el futuro.

… De todas las cosas que más me asombran quizás, que mis compatriotas no me creen, sea la más insólita…

Como me gustaría que mis amigos me creyeran que aquí se puede comer y que es posible hacerlo hasta tres veces al día, como la gente multimillonaria. Y los domingos cuando el tiempo es más largo se puede hacer con más frecuencia, y por cada bocado que se saborea o por cada miga que inevitablemente cae al suelo para desperdiciarse, piensa uno en su mamá. ¿Qué habrá comido ella? ¿Cuándo habrá probado por última vez algo de carne o del queso guayanés que tanto le gusta?

De todas las cosas que más me asombran quizás, que mis compatriotas no me creen, sea la más insólita. Cuando intento contarles que es posible vivir, me acusan.

Me acusan de estar exiliado, con lujos y comodidades. Me culpan de lo que pasa en Venezuela y si les expreso mi sentimiento de dolor y de extrañeza ante su actitud frente a La Dictadura, lo toman como una burla de mi parte.

Me asombra que haya personas que no se convenzan todavía de que El dictador colombiano de Venezuela es un asesino al servicio de las mafias internacionales. Me asombra la indiferencia ante tanta miseria y prostitución infantil. Me asombra la hipocresía de países hermanos. Me asombran veinte años de dictadura y tanta enajenación y mansedumbre impunemente inducido a punta de hambre.

Lunes 21.10.2019

A quienes todavía se preguntan, sí Maduro es colombiano o asesino.

TABULA RASA

Tabula 1
Dante Garnique / @dantegarnique
Todo pasa de moda.
Nos enseñan que actuamos correctamente porque lo hacemos ajustados a ciertas creencias. Pero las creencias caducan.
Hace unos 25 años, el concepto de familia era muy distinto al de hoy. Todo empezó a cambiar cuando parejas homoparentales comenzaron a exigir el derecho a obtener reconocimiento legal como marido y marido, o esposa y esposa con la posibilidad legal de adoptar.
Las religiones en la actualidad se tambalean ante la irrupción en escena de anunakis, reptilianos, textos apócrifos y mensajeros recientemente contactados, etc.
La posibilidad de que la historia (y por ende, el tiempo) se haya terminado, ha sido planteada y discutida recientemente en círculos intelectuales. Los líderes mundiales de las más progresistas luchas universalmente reconocidas, no llegan a los 18 años de edad. Todo cambia, todo pasa de moda. Somos Tabula Rasa.
Recientemente leí en rosado, uno de esos mensajitos en rosado, con pétalos de rosas rosadas cayendo (animación de Facebook) algo así como: “Si alguien te ama con locura, te trae rosas cada mes y te brinda su apoyo incondicional, ¡mantente alerta!”. Es como si de repente, ya todos hubiésemos dejado de ser personas para convertirnos en militantes.
…Los líderes mundiales de las más progresistas luchas
universalmente reconocidas, no llegan a los 18 años de edad…
De repente descubrimos, por ejemplo, que la leche es uno de los venenos más poderosos a los que estamos expuestos en este mundo moderno. Entonces, vamos todos contra la leche y aparecen la leche de soya, la leche de almendras, la de avena, pero vamos todos en contra de la leche, la normalita, la de vaca, la de “toda la vida”, esa vida cuyos valores creíamos eternos e inalterables hasta que alguien nos abrió los ojos ante el peligro de la leche, que ahora hemos descubierto es un peligrosísimo veneno.
Descubrimos también, que el azúcar es todavía más venenosa que la leche; entonces comienza la campaña en contra del azúcar y cuanto edulcorante existe. Dudamos hasta de las bondades de la miel, porque hay que estar seguros, antes de consumirla, de a qué hora polinizaron las abejitas o en qué dirección volaban, porque si lo hacían hacia la izquierda, ya todos sabemos lo que eso significa. A lo mejor, la miel es de mejor calidad si los insectos volaban hacia la derecha, pensarán algunos militantes pero también es posible que las mosquitas volasen en el sentido de las agujas del reloj o al contrario, y cada caso hay que analizarlo a profundidad, porque en cada situación, el efecto de la miel sobre el ser humano, adquiere una determinada connotación.
La militancia ambientalista es muy probablemente, la secta más poderosa que existe en la actualidad, la que más de moda está, y la que más reclutas tiene. Está de moda, por ejemplo ser intolerante al gluten.
…Pero lo más triste de esta era de la militancia, de la afiliación,
de esta tabula rasa, es la deshumanización…
Ahora los niños no pueden ir solos al chiringuín de la esquina a por una galleta, sin haber realizado antes un doctorado en nutrición que le permita comprender, medir y realizar cálculos estadísticos sobre el contenido de lípidos y glúcidos del churrito que le apetece, para poder decidir cuál comprar y comérselo sin poner en riesgo su salud.
Pero lo más triste de esta era de la militancia, de la afiliación, de esta tabula rasa, es la deshumanización. Somos antes que nada, miembros, integrantes milicos, ya no somos niños o mujeres, tampoco compañeros, ni si quiera amiguitos, esos conceptos están pasados de moda. Si el tipo es demasiado bueno, sospecha de él; si la muchacha se parece demasiado a la perfección, puede ser muy peligrosa, ¡alerta!
¿Qué le puedo decir yo a mi hijo de ocho años, cuando me habla de los Pérez? Los Pérez son la familia de su amiguito Julio, que tiene dos papás. ¿Tendría que decirle que ellos no son una familia? ¿Ni tampoco la de Andrés, que tiene dos mamás? Ellos caminan hacia el futuro con sus nuevos conceptos, y yo me quedo cada vez más en el pasado con mi cartilla “SILABARIO” con la que aprendí que la familia estaba constituida por un Papá, una Mamá y unos hijitos. O educo a un niño para que comprenda y aprenda a vivir en su entorno, o formo a un militante, un defensor de los valores familiares del siglo pasado. ¿Qué me aconsejan? ¿Amo o sospecho? ¿Vivo o milito?
Martes, 22.10.2019

ME REPUGNA LA DOBLE MORAL

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Belén González  / @mbelengg

No sé cómo describir lo que significa el bizarro anuncio de que el régimen del dictador venezolano Nicolás Maduro logró adjudicarse un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Una lista de términos como burla, afrenta, tragedia, incoherencia, estafa, ironía, ultraje, insulto, vejación, vergüenza, ignominia, y muchos otros, no bastan.

La razón es simple, para quien quiera ver las cosas desde la perspectiva del deber ser. Un organismo creado para fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo y hacer frente a la violación de tales derechos, traiciona sus propios ideales al aceptar la participación directa de un régimen que, según el informe presentado por la propia Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachellet, es responsable de casi siete mil ejecuciones extrajudiciales y de una sistemática represión contra sus adversarios políticos.

… un régimen que busca a toda costa legitimarse ante el mundo y evitar controles para seguir reprimiendo a placer.

Cualquiera con tres dedos de frente, como diría mi abuela, tiene que preguntarse con qué moral puede ocupar esa silla un dictador confeso, reconocido internacionalmente, responsable de la migración forzada más grande de venezolanos en toda la historia del país, que miente descaradamente sobre la situación fronteras adentro, y que encarcela a cualquiera que se atreve a exigir democracia y libertad.

Quién puede llegar a creer que el régimen venezolano se ocupa de respetar y aplicar normas para la promoción y protección de los derechos humanos. Cualquiera que considera que existe una mínima posibilidad de que eso suceda, es ignorante de la realidad de mi país, tiene problemas mentales o definitivamente vive en un espacio dominado por una doble moral que, sinceramente, apesta. 

El régimen de Maduro tiene ese asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU porque lo negoció, como es habitual de forma oscura, con sus aliados del Movimiento de Países No Alineados, conformado por 120 naciones de Asia y África principalmente, quienes en julio de este año, reunidos en la capital venezolana, acordaron respaldar las candidaturas de Indonesia, Irak, Libia, Sudán y Venezuela en la ONU.

Un proceso en el que, por cierto, Latinoamérica votaba casi en bloque por Costa Rica. Lástima que tal medición de fuerzas sólo sirvió para demostrar que las instituciones terminan cayendo en el juego de los intereses políticos. En este caso, a favor de un régimen que busca a toda costa legitimarse ante el mundo y evitar controles para seguir reprimiendo a placer.

Para Venezuela esto es una nueva tragedia, que se asume ante el desconcierto y el asombro el hecho de que la institución llamada a defender nuestros derechos como seres humanos permitiera que una normativa electoral maleable nos golpeara con tal fuerza, haciéndonos sentir una vez más humillados y desprotegidos. Pero las malas decisiones siempre tienen consecuencias.

No me extrañaría que, este Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que vino a sustituir a una Comisión de Derechos Humanos sumida en una crisis de legitimidad tras 60 años de ejercicio entre decisiones parciales, politizadas y desequilibradas, termine igual o peor que su antecesora, y todo por culpa de su aparente moral distraída.

 

HAMBRE Y DIÁLOGO, A LA VEZ

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

¿Qué tienen en común las palabras hambre y  diálogo? Depende del contexto, es evidente que le podemos encontrar sentido y pertinencia. Hay gente, que si tiene hambre no dialoga; se pone de mal humor. Hay otros que les da por dialogar para olvidarse del sonido de las tripas. Otros extremistas, descorazonados que, habiendo comido, se olvidan de los que no y les da por dialogar y dialogar, paja de la buena.

…como en todas las sociedades, o en la mayoría, para muchos la vida continúa, con hambre propia, alrededor o sin ella. La gente sigue yendo a la escuela, al trabajo; la gente se casa, y tiene hijos, es normal.

Lo que ocurre en Venezuela es a veces por demás asombroso. Pero que quede claro que no se trata de dos o tres realidades, es una sola, sólo que con distintos matices. Entonces, como el cualquier sociedad, hay gente que no come de forma habitual, otros que botan comida a la basura (sin ser un restaurante), sin darle mayor valor. También los que despilfarran, los que son bondadosos y comparten de su plato o lonchera, y los que ven en un contenedor una mina para abastecerse. Todo ocurre simultáneamente en un mismo país.

Éramos hace unos años, una sociedad medianamente común, en la que el porcentaje de personas con acceso a alimentación de la buena, era aceptable. Sin embargo, como en todas las sociedades, o en la mayoría, para muchos la vida continúa, con hambre propia, alrededor o sin ella. La gente sigue yendo a la escuela, al trabajo; la gente se casa con todos los lujos posibles (hasta en tiempos de guerras ocurre esto), y tiene hijos, es normal. Para la gente, digamos, común, es normal. Lo que no encuentro lógico, normal o admisible, es que aquellos que han sido elegidos para conducir el destino de un país,  ávida cuenta de que comen y muy bien, de que comen y beben licores añejados, y viajan campantes y sonantes por el mundo; tomen como excusa diálogos y chácharas para definir cuándo van a volver a comer decentemente los demás habitantes de su país, el pueblo. A ese al que indignamente representan.

No es a los que se casan, o a los que van al cine, o a los que se dan un chapuzón en la playa a quienes se debe criticar, juzgar o señalar, después de todo, algún mecanismo debe inventarse la gente para pasarse el suiche de la ya desgastada y cada vez más disminuida probabilidad de vida. No es con quien anda inventando estrategias de subsistencia con quien se deben gastar los cartuchos de la ira y del desprecio, sino con estos indeseables politiqueros que abierta y descaradamente continúan jugando con el ciudadano venezolano. 

Usted tiene derecho “a creer o no creer, he ahí el dilema”. Pero si por creer, se reportencian los pseudo diálogos al mismo tiempo que su hambre, ese es realmente un problema de todos. Ahora bien, se entiende que la mayoría del país, de los ciudadanos que nada tenemos que ver con política nacional o internacional, desea una salida democrática porque ya estamos hartos de sangre y muertes inocentes. Sin embargo, mientras se piensa en la pacificación, van cayendo como piezas de dominó, niños desnutridos, jóvenes famélicos, y adultos y ancianos anclados en la tabla de restar…Todos son víctimas.

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No obstante, seamos incluso más honestos y realistas. Esto no es nuevo, la diferencia es que se le notan más las costuras. En septiembre de 2016, pese a las enormes protestas protagonizadas a las afuera de la sede donde se dio lugar a la Cumbre de Mnoal (Movimiento de Países No Alineados), para lo cual dispusieron de 14 mil funcionarios policiales (seguramente también víctimas del hambre y el engaño político), la fiesta no paró. Y así, Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y cuanta cumbre o reunión de mesa de diálogo se les ocurre o se inventan, todas teniendo como escenario el hambreado suelo venezolano, o fuera de él. Las víctimas son las mismas siempre.

No es con quien anda inventando estrategias de subsistencia con quien se deben gastar los cartuchos de la ira y del desprecio, sino con estos indeseables politiqueros…

No imagina uno estas reuniones de altos mandatarios, representantes diplomáticos y afines recibiendo un lunch tipo avión, y en la tapa superior el sello Clap como patrocinio, emblemática representación del hambre y del insultante descaro del Comité Local de Abastecimiento y Producción, que no abastece ni produce nada que no sea indignación. Que sería un detalle de lujo para que sepan lo que es bueno. Receta de su propia medicina, dirían los entendidos. 

Seguramente, en plena reunión se iría la luz y la planta eléctrica no funcionaría, porque los encargados de buscar el combustible aún están en la cola. Además, qué es eso de agua mineral o potable, vamos, beban de la purificada que proviene del Guaire, como lo prometió Chávez en 2005, con sancocho incluído.

Diálogos en Noruega, Barbados y a puerta cerrada en cualquier lugar secreto, so pretexto de encontrar una salida “democrática” a la crisis venezolana, no encierran más que intereses políticos -peor aún de carácter personal-, que sólo han dilatado el hueco en el estómago de millones de venezolanos. La mesa de diálogo es una careta, una mesa cuyas patas han dado al traste en nuestras narices, una y otra vez; una mesa que se cae solita frente a tanto bate quebrao y criminal disfrazado de político. Los propios macarras de cuello blanco cuyo tiempo y protagonismo expiró.

Entre tanto, uno se despierta en zozobra, con estupor pensando cuándo fue la última vez que -mientras estos desalmados del régimen y la oposición al pueblo siguen dialogando-, el ciudadano común se sentó en una mesa para llenarse el estómago con algo más que promesas y falsas esperanzas.