AL PAN,PAN Y AL VINO, VINO

assortment of baked bread on wood table
Dante Garnique
Desde que lo probamos por primera vez, hará unos ocho o diez mil años, no hemos podido dejar de saborearlo.
Los cereales estaban cerca de nuestro entorno y aprendimos a comerlos y quizás por eso en nuestra dentadura hay una mezcla de granívoros y carnívoros.
Al ir sedentarizándonos, fuimos incluyendo en nuestra dieta diaria, granos y cereales; pero había un problema, nuestro estómago no los digerían bien. Entonces decidimos hacer con piedras, lo que nuestros dientes hacían y el resultado de esa molienda, fue humedecido y quizás, de modo accidental fue expuesto al fuego o simplemente al sol y esa torta seca nos agradó y al comerla, nuestro organismo pudo digerir los cereales con facilidad.
Eso fue por allá, entre el Paleolítico y la edad de los Metales; en el Neolitítico.
En esa época, no existía el jua sap; sino la combinación de signos con forma de cuña, en distintas posiciones y cantidades, que se imprimía sobre arcilla y que se conoce como escritura cuneiforme.
Los lugares para ir de vacaciones  no eran Disneylandia ni la Torre Eiffel o El Salto Ángel, sino Sumeria o Egipto.
Las ciudades más cool eran Ur, Uruk o Nippur y uno de los tipos más populares de entonces fue Yemdet Nsar.
En el transcurso de esos días, también se descubrieron la rueda y algunas otras cosas; pero algo ha permanecido inalterable hasta hoy, se trata de nuestro gusto por esa mezcla de cereales triturados, humedecida y calentada, untada con algo de grasa animal.
En la actualidad, en algunos foros científicos digitales, pueden leerse discusiones relacionadas con la adaptación del cerebro de los bebés a las nuevas tecnologías, pero mientras se descubre cómo es afectado el cerebro humano por los juegos de computadora, esos bebés son alimentados como los bebés de hace diez u ocho  mil años; como los bebés de los semitas y de los sumerios, con pan y mantequilla, entendiendo que el pan, no es sólo el de trigo, también lo es, el de maíz, que se conoce con el nombre de arepa y también, con el de tortilla.
Puede haber alguien; pero, quién no se alegra por las mañanas con el olor a pan tostado, a arepas o a tortillas?
Antes se conocía Cómo Babilonia y la Biblia y el Torá hacen referencia al diluvio y la torre de Bebel en esos predios.
Ahora lo conocemos como Irak, Turquia, Siria, Egipto, Oriente Próximo, el Golfo Pérsico, El Mar Caspio, el Mar Rojo, El Mar Negro, El Mar Mediterráneo. La tierra prometida, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Jordania, Jerusalem y sus guerras.
Allí donde Mahoma y Jesús se disputan hoy tierras y popularidad, allí se inventaron la rueda, la escritura y el pan.
El pan se hizo tan importante a través de la historia de la humanidad, que, por dar alguna idea, siglos más tarde, en países como Italia se cuentan al menos 250 tipos.
En Francia, se habla de tantos tipos de panes como regiones tiene el país, setenta, ochenta quizás.
En España se pueden encontrar hasta 315 y solamente en Alemania se conocen más de tres mil recetas.
En tiempos del Imperio Romano, si se decía de una persona: “BONEM PANEM FERT”, eso significaba que esa persona tenía cualidades para representar al pueblo en el Senado.
En Venezuela, hoy, en el 2018, la gente se está muriendo de hambre, no hay pan. Para conseguir unos cuantos gramos, hay que pasar hasta cuatro horas en una cola sin que nadie asegure si se podrá o no, conseguir y mientras tanto, hombres, niños y mujeres se desmayan por el hambre y la fatiga y del hombre que ocupa el más alto cargo, es imposible decir que “BONEM PANEM FERT”, es que de él ni siquiera se puede decir con certeza, qué nacionalidad tiene.
Han pasado nada más 20 años desde que empezó la dictadura, en Venezuela, es poco tiempo, comparados con los diez mil años transcurridos desde los tiempos de Yemdet Nsar, pero al menos los sumerios nos dejaron el pan. Qué le dejarán al mundo el dictadorzuelo venezolano y su séquito?
“Panem et Circenses” decía el poeta italiano para describir la costumbre de los emperadores romanos, de regalar pan y entradas a la gente sencilla, con el objeto de distraerla y evitar que pensara en los problemas de la política.
Por aquellos días, la “far” servía para la fabricación del “panis secundarius” con el que se manipulaba al “popule”.
Así como la dictadura venezolana distrae a la gente con memes sobre las 800 horas mensuales de jornada laboral para los panaderos, o una parodia de atentado al dueño del circo, así, los emperadores romanos regalaban pan y entradas, para mantener ocupadas las mentes de los sencillos y se olvidaran de que la única manera de salir de la dictadura era acabando con el dictador.
La “far” se fue perfeccionando, hasta ser convertida en “farina” y así el “panis secundarius” se transformó en “panis candidus o panis mundus”
Los cereales tienen distintos grados de gluten y almidón en su composición, el trigo posee el 12%, mientras que la cebada, la avena y el maíz, tienen mucho menos,
El gluten atrapa mejor que el almidón, los gases que se desprenden de la fermentación por eso los panes de avena son más pesados, porque el gluten es lo que atrapa el dióxido de carbono y hace que la masa sea más suave y esponjosa y la da al pan una miga más suelta lo que lo hace permeable al aceite y el vino, que fueron los primeros acompañantes de este alimento.
Tomates secos, aceite de olivos y vino con pan, fueron quizás algunas de las primeras comidas elaboradas de la antigüedad.
Todavía hoy existen panes algo rudimentarios, como el lavash árabe, el pita griego o el roti hindú.
A los trabajadores egipcios se les pagaba con pan y cerveza y hay registros de revueltas sociales cuando el pago no se hacía con pan.
Por suerte, en Venezuela, no han habido revueltas muy graves en estos últimos 20 años de dictadura, aunque el régimen, en su afán por mantenerse en el poder, ha destruido muchas vidas y ocasionado muchas muertes.
La dictadura venezolana y los partidos políticos del estatus quo propician por estos días una revuelta social como antesala a un gobierno de transición conformado por el oficialismo y la oposición.
El sistema de gobierno democrático es una tradición que viene de la Grecia antigua, en donde se hacía un pan llamado emolli de Siracusa. Este era un pan con semillas de amapolas y en forma de genitales femeninos, que se hacía en honor a la diosa Deméter, quien enseñó a la humanidad, las artes de la agricultura.
El pan sigue funcionando en todas partes del mundo, pero a la democracia, no se
Sábado 01.09.18
A José Rosario Delgado

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