TRAGICOMEDIA

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Dante Garnique / @dantegarnique

Mis anotaciones sobre Venezuela, obedecen más a una necesidad personal, que a un requerimiento laboral. Pertenezco o creo pertenecer a una generación a la cual le correspondió asistir a un momento bastante peculiar en la historia del país, y lo que más me asedia es la culpa. La culpa de no solucionar el problema.

¿Y cuál es el problema, a mi entender? Que Venezuela, a pesar de poseer una de las mayores riquezas del planeta; es noticia porque hoy sus ciudadanos, son mendigos de comida, vivienda y de buena voluntad alrededor del mundo. Más de tres millones y medio de venezolanos han salido de nuestro territorio en busca de sosiego. Una dictadura de casi 21 años, no ha acabado con la riqueza; porque la riqueza persiste, esa, está allí. El oro, el petróleo, el coltrán, el potencial turístico.

Quizás lo que sucede es que el problema está siendo tratado desde un punto de vista equivocado.

En 20 años, Santiaga, he oído a historiógrafos decir que el fenómeno venezolano aún no se puede definir porque el caso está todavía en desarrollo. He leído análisis fallidos, a confesión de parte, desde la perspectiva de la teoría de los juegos, teóricos que intentan un análisis utilizando herramientas de negociación y la dictadura sigue allí.

Quizás lo que sucede es que el problema está siendo tratado desde un punto de vista equivocado. Quizás es que se está abordando el tema desde las academias, cuando en realidad se debería estar tratando desde un cuartel de policía, a la luz de SCI y no de GOT. La sociología, la politología, la historiografía, no han podido hallar solución al problema venezolano quizás, porque no se trata de un problema de esa naturaleza, sino de un problema de otro tipo.

Cabe la posibilidad de que el paciente haya sido mal diagnosticado y el dolor de cabeza no se deba a un simple resfriado, sino a un tumor y, por lo tanto, lo que requiere no sea acetaminofén, sino una inmediata intervención quirúrgica.

Desde el 30 de abril hasta la fecha (16 de mayo), se han apuntado armas hacia un nuevo objetivo: el liderazgo emergente. Recientemente, un exministro de defensa de un país latinoamericano exponía que lo que sucede en Venezuela, es que tres generaciones de políticos ven con recelo que un recién llegado pueda borrarlos de la escena, y por ello, esas generaciones de políticos tradicionales estarían haciendo todo lo posible, para que el nuevo liderazgo venezolano fracasase.

Los análisis internacionalistas especulan que si Rusia negocia con EEUU, a cambio de su permanencia en Crimea, que si el problema es que las decisiones se toman en Cuba, o que si hay que resolver primero el problema del ELN, el Hezbola o la deuda que se tiene con China. Son tertulias interesantes para un salón de clases, pero hasta ahora han servido de poco para salvar del hambre y la muerte al pueblo venezolano.

… tres generaciones de políticos ven con recelo que un recién llegado pueda borrarlos de la escena…

El pueblo de Venezuela está siendo exterminado, aunque no con tanques, si con balas y de manera sistemática y con hambre, violándosele desde hace años, valores civiles, políticos, económicos y sociales a través de la escasez y falta de acceso a alimentos y medicinas. Amnistía Internacional, Hambre de Justicia, crímenes de Lesa Humanidad en Venezuela.

Solos, no lo vamos a lograr

Pero la dictadura en Venezuela ha acabado también con la idiosincrasia, el venezolano del 2019 es un individuo aletargado y esquivo de la realidad, esa alegría que lo caracterizaba se ha vuelto un mecanismo de defensa que convierte lo trágico en comedia; pero en el fondo lo que hay es una gran tristeza, el venezolano se ha convertido en un pueblo triste, lo han convertido en un pueblo triste, le han arrebatado su alegría.

Quizás esa culpa que siento, es la culpa de toda una generación, que dice mucho pero que hace poco. Solos, no lo vamos a lograr, elecciones no son por el momento una prioridad. La violencia no es la única salida, un buen bofetón a tiempo no es maltratar al niño, es prevenir conductas impropias en el adulto; pero el engendro venezolano no es precisamente un chiquillo, ya cuenta con veinte.

El amor y el interés se fueron al campo un día, ¿pudo más el interés que el amor que te tenía?

Jueves 16 de mayo 2019
A Dayse Bolívar

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