COMO HABRÍA QUERIDO

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta 

«¿Dónde están los amigos de ayer? ¿Dónde andarán mi casa y su lugar? ¿El rincón que escondió mis secretos de ayer?…¿Cuánto de niño perdí? ¿Cuánto de grande gané? ¿Qué es lo que me ha hecho feliz? ¿Qué cosa me ha de doler?… ¿Cuánto gané? ¿Cuánto perdí?» Algunas veces retorno a mi adolescencia, y me tropiezo con los recuerdos, como hoy me ha pasado con la letra de esta canción del cubano Pablo Milanés. En ella me veo, me reconozco no como hace más de treinta años, sino por lo que soy ahora. Hoy siento y vibro de manera muy diferente, es evidente, pero sin esas vivencias del pasado, hoy no tendría para entenderme, saberme, mirarme; creo que incluso no tendría las herramientas para comprender el revolcón que me ha dado la vida.

… el perdón aligera la mochila; es quizá el paso más importante para comenzar a reconocer el amor en ti y en los demás.

Las respuestas a estas preguntas hoy, no se parecerían nunca a las de mi pubertad, a esa etapa desprendida y carente de cordura. Ahora, quizás menos ataviadas, tienen mucho más sentido. Hoy resulta todo, un tanto más ligero porque en el camino me fui desprendiendo de muchas cosas, de un peso que creía mío, pero que no me pertenecía. Entendí que dolor, egoísmo, dependencia me quebraban por dentro, y por fuera se notaba. Que el perdón aligera la mochila; es quizá el paso más importante para comenzar a reconocer el amor en ti y en los demás.

He perdido menos de lo que he ganado, aún consciente de que donde menos sospecho hay oportunidades, gente dispuesta a comprometerse sin contratos ni caducidad. Que las flores son más bellas si dejas de mirarlas, para observarlas. Y que la brisa de la playa cautiva a diario, aún sin proponérselo.

Sí, un largo camino de introspección, de madurez, repleto de lecciones. Diría mi amiga Belén González, una transformación con un alto nivel de obligación, sin permiso o chance para negarte. Es que, o te adaptas y aceptas, o simplemente, mueres en el intento. El águila se arranca las uñas, el pico y las plumas, en un tiempo que se aisla para luego resurgir, desplomando a la debilidad, la soledad y las carencias, con una renovada actitud, con mayor ímpetu y valor. Hay que aprender de ella.

He perdido contacto con algunos, le he dado la espalda a discusiones inútiles, he perdido tiempo, he perdido el sueño. Sin embargo, he ganado en mis desvelos lunas reflejadas en el mar; he ganado nuevos amigos, nuevas formas de amar. He ganado confianza, paciencia, fe. He ganado voluntad, humildad y más fe.

El águila se arranca las uñas, el pico y las plumas, en un tiempo que se aisla para luego resurgir…

Vale decir que la casa no es la misma, pero mi hogar está sólido; que de niña perdí mucho pero que en el tiempo me sigo transformando, una permanente metamorfosis forzada, pero necesaria. Que aún tengo rincones secretos, y no sé si aun pueda entrar en ellos. Que los amigos de ayer siguen aquí, más cerca. Olvidé cuánto perdí, prefiero sumar, me apego al saber y al soltar… a las piedras y las flores, al frío y el calor, a la soledad y la compañía, a la escasez y la abundancia, a la lluvia y el sol. Nada es como habría querido, pero me gusta hacia donde voy.

COSAS QUE ME ASOMBRAN

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Dante Garnique / @dantegarnique

Últimamente he descubierto que pese a mis ya bastantes años de vida, sigo encontrando cosas que me asombran.

Encender un bombillo y darme cuenta de que desde hace tres años, de forma increíble y asombrosamente ininterrumpida, funciona el servicio eléctrico, no me deja salir de mi asombro.

Necesitar agua del grifo de la cocina, del lavamanos, del jardín o de cualquier otro lugar de la casa y obtenerla con sólo girar una manilla; casi me produce un múltiple schock emocional, del cual todavía no me recuperaba, cuando me enteré de que esa agua era potable, casi no sobrevivo para contarlo. Afortunadamente estoy aquí, sobreviví a todo eso para dar testimonio.

…Me sentí importante, me sentí como los artistas sobre“La Alfombra Roja”, me sentí como un ciudadano….

En este mundo que parece de fantasía, entré una vez a una tienda de perfumes y pude probarme varios. En las estanterías había, de cada firma, una muestra dispuesta para tal fin. Pero no sólo eso, lo que estuvo a un paso de matarme del susto fue cuando me di cuenta de que había recorrido ya más de la mitad del establecimiento probándome fragancias y ningún gendarme insinuó que yo hubiese podido haberme robado algo escondiéndolo en mi mochila. Ni me revisaron ni me miraron como si fuese sospechoso de algo. Me sentí importante, me sentí como los artistas sobre “La Alfombra Roja”, me sentí como un ciudadano.

Después de experimentar aquella sensación de respeto, aturdido todavía, salí del establecimiento, muy oloroso, por cierto y vi un puesto de periódicos, no lo podía creer, ¡había periódicos! al menos tres o cuatro diferentes y tenían información, sobre la que cada quien pudiese tener interés. Y la publicidad impresa, venía encartada dentro de cada ejemplar, no estaba inserta dentro de los textos. Algo verdaderamente sorprendente. Prensa regional, nacional, internacional, los temas más locos que se pueda alguien imaginar, cultura, gastronomía, política, viajes, etc.

Quizás una de las cosas más impactante de este mundo, es esa serenidad que se puede vivir con frecuencia. Aquí es posible caminar por calles y aceras sin temor a caer en un hueco o romperse una pierna y aunque piensen que estoy loco de atar, se puede hacer uso, de manera confiada y distraída, de aparatos electrónicos en lugares públicos como cafeterías, parques, plazas o bulevares.

Celulares, laptops y tablets, se pueden usar en autobuses, o en la calle. Y además, hay lugares públicos para el esparcimiento, donde las personas pueden disfrutar de una taza de café o un refresco, en una pequeña mesa al aire libre o fumarse un cigarrillo y colocar sus pertenencias sobre una silla con la mayor tranquilidad del mundo.

…Pero lo de los supermercados y carnicerías es algo así como el clímax de la película, ¡hay cosas que comprar!…

Hay pastelerías y panaderías y en todas, pero en todas, hay pan y se puede comprar a precios accesibles y sin hacer cola. ¡También hay galletas, helados y dulces! No miento.

Pero lo de los supermercados y carnicerías es algo así como el clímax de la película, ¡hay cosas que comprar! y por menos dinero que se tenga en los bolsillos, siempre es posible llevar algo a casa. Marcas distintas de leche, mantequillas y margarinas. Productos lácteos, como yogurts, quesos y cremas. Artículos para la higiene personal y de limpieza para el hogar o el auto. Se consiguen carnes y embutidos, confitería, ollas o artículos de cocina, helados, harina precocida de maíz. ¡Las cosas más disparatadas!

Otra cosa increíble, se puede hacer una solicitud de conexión a Internet junto con servicio telefónico y TV por cable, todo en una misma oficina en menos de veinte minutos y la instalación del servicio no suele tardar más de tres semanas.

Obtener una cuenta bancaria es de lo más absurdo que he visto. Se acerca uno a la oficina de cualquier banco, expone su requerimiento ante un funcionario que le mira a uno a los ojos y le habla con educación, y de este modo, se adquiere una cita para el siguiente día, si no es fin de semana. A las 24 horas regresa uno al banco y a los treinta minutos se tiene una cuenta bancaria y una tarjeta electrónica activada.

… las escuelas y empresas funcionan durante todo el año, lo mismo que las universidades y el transporte público….

Ante una emergencia médica, se toma el teléfono o el celular, se marcan tres dígitos y a los quince minutos, máximo, llega un paramédico a la casa.

Lo siguiente sí es verdad que cuesta creer, las escuelas y empresas funcionan durante todo el año, lo mismo que las universidades y el transporte público. Los trabajadores tienen solamente veinte días libres al año, eso sí que es duro, y los niños tienen seis semanas de vacaciones escolares, durante la época más cálida y soleada.

Sí, hay escuelas y funcionan, hay universidades y funcionan. El transporte público, también lo hace y existen lugares específicos demarcados que se llaman paradas y sirven para abordar y descender de las unidades, que llegan en forma asombrosamente puntual y no se detienen en otro sitio distinto al demarcado para ello; y para completar hay silencio en el interior de cada carro de transporte, no hay personas amontonadas y no hay que gritarle al conductor para que se detenga, sólo hay que pulsar un botón.

En esta tierra lejana, es posible conseguir empleo y es posible, con el ahorro de un año, adquirir un automóvil o viajar al exterior. Se puede, con el dinero de un empleo estable, pagar la renta, sin angustias. Se puede ir a una farmacia y adquirir medicamentos. Se puede ir al cine. Se puede pensar en el futuro.

… De todas las cosas que más me asombran quizás, que mis compatriotas no me creen, sea la más insólita…

Como me gustaría que mis amigos me creyeran que aquí se puede comer y que es posible hacerlo hasta tres veces al día, como la gente multimillonaria. Y los domingos cuando el tiempo es más largo se puede hacer con más frecuencia, y por cada bocado que se saborea o por cada miga que inevitablemente cae al suelo para desperdiciarse, piensa uno en su mamá. ¿Qué habrá comido ella? ¿Cuándo habrá probado por última vez algo de carne o del queso guayanés que tanto le gusta?

De todas las cosas que más me asombran quizás, que mis compatriotas no me creen, sea la más insólita. Cuando intento contarles que es posible vivir, me acusan.

Me acusan de estar exiliado, con lujos y comodidades. Me culpan de lo que pasa en Venezuela y si les expreso mi sentimiento de dolor y de extrañeza ante su actitud frente a La Dictadura, lo toman como una burla de mi parte.

Me asombra que haya personas que no se convenzan todavía de que El dictador colombiano de Venezuela es un asesino al servicio de las mafias internacionales. Me asombra la indiferencia ante tanta miseria y prostitución infantil. Me asombra la hipocresía de países hermanos. Me asombran veinte años de dictadura y tanta enajenación y mansedumbre impunemente inducido a punta de hambre.

Lunes 21.10.2019

A quienes todavía se preguntan, sí Maduro es colombiano o asesino.

TABULA RASA

Tabula 1
Dante Garnique / @dantegarnique
Todo pasa de moda.
Nos enseñan que actuamos correctamente porque lo hacemos ajustados a ciertas creencias. Pero las creencias caducan.
Hace unos 25 años, el concepto de familia era muy distinto al de hoy. Todo empezó a cambiar cuando parejas homoparentales comenzaron a exigir el derecho a obtener reconocimiento legal como marido y marido, o esposa y esposa con la posibilidad legal de adoptar.
Las religiones en la actualidad se tambalean ante la irrupción en escena de anunakis, reptilianos, textos apócrifos y mensajeros recientemente contactados, etc.
La posibilidad de que la historia (y por ende, el tiempo) se haya terminado, ha sido planteada y discutida recientemente en círculos intelectuales. Los líderes mundiales de las más progresistas luchas universalmente reconocidas, no llegan a los 18 años de edad. Todo cambia, todo pasa de moda. Somos Tabula Rasa.
Recientemente leí en rosado, uno de esos mensajitos en rosado, con pétalos de rosas rosadas cayendo (animación de Facebook) algo así como: “Si alguien te ama con locura, te trae rosas cada mes y te brinda su apoyo incondicional, ¡mantente alerta!”. Es como si de repente, ya todos hubiésemos dejado de ser personas para convertirnos en militantes.
…Los líderes mundiales de las más progresistas luchas
universalmente reconocidas, no llegan a los 18 años de edad…
De repente descubrimos, por ejemplo, que la leche es uno de los venenos más poderosos a los que estamos expuestos en este mundo moderno. Entonces, vamos todos contra la leche y aparecen la leche de soya, la leche de almendras, la de avena, pero vamos todos en contra de la leche, la normalita, la de vaca, la de “toda la vida”, esa vida cuyos valores creíamos eternos e inalterables hasta que alguien nos abrió los ojos ante el peligro de la leche, que ahora hemos descubierto es un peligrosísimo veneno.
Descubrimos también, que el azúcar es todavía más venenosa que la leche; entonces comienza la campaña en contra del azúcar y cuanto edulcorante existe. Dudamos hasta de las bondades de la miel, porque hay que estar seguros, antes de consumirla, de a qué hora polinizaron las abejitas o en qué dirección volaban, porque si lo hacían hacia la izquierda, ya todos sabemos lo que eso significa. A lo mejor, la miel es de mejor calidad si los insectos volaban hacia la derecha, pensarán algunos militantes pero también es posible que las mosquitas volasen en el sentido de las agujas del reloj o al contrario, y cada caso hay que analizarlo a profundidad, porque en cada situación, el efecto de la miel sobre el ser humano, adquiere una determinada connotación.
La militancia ambientalista es muy probablemente, la secta más poderosa que existe en la actualidad, la que más de moda está, y la que más reclutas tiene. Está de moda, por ejemplo ser intolerante al gluten.
…Pero lo más triste de esta era de la militancia, de la afiliación,
de esta tabula rasa, es la deshumanización…
Ahora los niños no pueden ir solos al chiringuín de la esquina a por una galleta, sin haber realizado antes un doctorado en nutrición que le permita comprender, medir y realizar cálculos estadísticos sobre el contenido de lípidos y glúcidos del churrito que le apetece, para poder decidir cuál comprar y comérselo sin poner en riesgo su salud.
Pero lo más triste de esta era de la militancia, de la afiliación, de esta tabula rasa, es la deshumanización. Somos antes que nada, miembros, integrantes milicos, ya no somos niños o mujeres, tampoco compañeros, ni si quiera amiguitos, esos conceptos están pasados de moda. Si el tipo es demasiado bueno, sospecha de él; si la muchacha se parece demasiado a la perfección, puede ser muy peligrosa, ¡alerta!
¿Qué le puedo decir yo a mi hijo de ocho años, cuando me habla de los Pérez? Los Pérez son la familia de su amiguito Julio, que tiene dos papás. ¿Tendría que decirle que ellos no son una familia? ¿Ni tampoco la de Andrés, que tiene dos mamás? Ellos caminan hacia el futuro con sus nuevos conceptos, y yo me quedo cada vez más en el pasado con mi cartilla “SILABARIO” con la que aprendí que la familia estaba constituida por un Papá, una Mamá y unos hijitos. O educo a un niño para que comprenda y aprenda a vivir en su entorno, o formo a un militante, un defensor de los valores familiares del siglo pasado. ¿Qué me aconsejan? ¿Amo o sospecho? ¿Vivo o milito?
Martes, 22.10.2019

ME REPUGNA LA DOBLE MORAL

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Belén González  / @mbelengg

No sé cómo describir lo que significa el bizarro anuncio de que el régimen del dictador venezolano Nicolás Maduro logró adjudicarse un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Una lista de términos como burla, afrenta, tragedia, incoherencia, estafa, ironía, ultraje, insulto, vejación, vergüenza, ignominia, y muchos otros, no bastan.

La razón es simple, para quien quiera ver las cosas desde la perspectiva del deber ser. Un organismo creado para fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo y hacer frente a la violación de tales derechos, traiciona sus propios ideales al aceptar la participación directa de un régimen que, según el informe presentado por la propia Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachellet, es responsable de casi siete mil ejecuciones extrajudiciales y de una sistemática represión contra sus adversarios políticos.

… un régimen que busca a toda costa legitimarse ante el mundo y evitar controles para seguir reprimiendo a placer.

Cualquiera con tres dedos de frente, como diría mi abuela, tiene que preguntarse con qué moral puede ocupar esa silla un dictador confeso, reconocido internacionalmente, responsable de la migración forzada más grande de venezolanos en toda la historia del país, que miente descaradamente sobre la situación fronteras adentro, y que encarcela a cualquiera que se atreve a exigir democracia y libertad.

Quién puede llegar a creer que el régimen venezolano se ocupa de respetar y aplicar normas para la promoción y protección de los derechos humanos. Cualquiera que considera que existe una mínima posibilidad de que eso suceda, es ignorante de la realidad de mi país, tiene problemas mentales o definitivamente vive en un espacio dominado por una doble moral que, sinceramente, apesta. 

El régimen de Maduro tiene ese asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU porque lo negoció, como es habitual de forma oscura, con sus aliados del Movimiento de Países No Alineados, conformado por 120 naciones de Asia y África principalmente, quienes en julio de este año, reunidos en la capital venezolana, acordaron respaldar las candidaturas de Indonesia, Irak, Libia, Sudán y Venezuela en la ONU.

Un proceso en el que, por cierto, Latinoamérica votaba casi en bloque por Costa Rica. Lástima que tal medición de fuerzas sólo sirvió para demostrar que las instituciones terminan cayendo en el juego de los intereses políticos. En este caso, a favor de un régimen que busca a toda costa legitimarse ante el mundo y evitar controles para seguir reprimiendo a placer.

Para Venezuela esto es una nueva tragedia, que se asume ante el desconcierto y el asombro el hecho de que la institución llamada a defender nuestros derechos como seres humanos permitiera que una normativa electoral maleable nos golpeara con tal fuerza, haciéndonos sentir una vez más humillados y desprotegidos. Pero las malas decisiones siempre tienen consecuencias.

No me extrañaría que, este Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que vino a sustituir a una Comisión de Derechos Humanos sumida en una crisis de legitimidad tras 60 años de ejercicio entre decisiones parciales, politizadas y desequilibradas, termine igual o peor que su antecesora, y todo por culpa de su aparente moral distraída.

 

HAMBRE Y DIÁLOGO, A LA VEZ

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

¿Qué tienen en común las palabras hambre y  diálogo? Depende del contexto, es evidente que le podemos encontrar sentido y pertinencia. Hay gente, que si tiene hambre no dialoga; se pone de mal humor. Hay otros que les da por dialogar para olvidarse del sonido de las tripas. Otros extremistas, descorazonados que, habiendo comido, se olvidan de los que no y les da por dialogar y dialogar, paja de la buena.

…como en todas las sociedades, o en la mayoría, para muchos la vida continúa, con hambre propia, alrededor o sin ella. La gente sigue yendo a la escuela, al trabajo; la gente se casa, y tiene hijos, es normal.

Lo que ocurre en Venezuela es a veces por demás asombroso. Pero que quede claro que no se trata de dos o tres realidades, es una sola, sólo que con distintos matices. Entonces, como el cualquier sociedad, hay gente que no come de forma habitual, otros que botan comida a la basura (sin ser un restaurante), sin darle mayor valor. También los que despilfarran, los que son bondadosos y comparten de su plato o lonchera, y los que ven en un contenedor una mina para abastecerse. Todo ocurre simultáneamente en un mismo país.

Éramos hace unos años, una sociedad medianamente común, en la que el porcentaje de personas con acceso a alimentación de la buena, era aceptable. Sin embargo, como en todas las sociedades, o en la mayoría, para muchos la vida continúa, con hambre propia, alrededor o sin ella. La gente sigue yendo a la escuela, al trabajo; la gente se casa con todos los lujos posibles (hasta en tiempos de guerras ocurre esto), y tiene hijos, es normal. Para la gente, digamos, común, es normal. Lo que no encuentro lógico, normal o admisible, es que aquellos que han sido elegidos para conducir el destino de un país,  ávida cuenta de que comen y muy bien, de que comen y beben licores añejados, y viajan campantes y sonantes por el mundo; tomen como excusa diálogos y chácharas para definir cuándo van a volver a comer decentemente los demás habitantes de su país, el pueblo. A ese al que indignamente representan.

No es a los que se casan, o a los que van al cine, o a los que se dan un chapuzón en la playa a quienes se debe criticar, juzgar o señalar, después de todo, algún mecanismo debe inventarse la gente para pasarse el suiche de la ya desgastada y cada vez más disminuida probabilidad de vida. No es con quien anda inventando estrategias de subsistencia con quien se deben gastar los cartuchos de la ira y del desprecio, sino con estos indeseables politiqueros que abierta y descaradamente continúan jugando con el ciudadano venezolano. 

Usted tiene derecho «a creer o no creer, he ahí el dilema». Pero si por creer, se reportencian los pseudo diálogos al mismo tiempo que su hambre, ese es realmente un problema de todos. Ahora bien, se entiende que la mayoría del país, de los ciudadanos que nada tenemos que ver con política nacional o internacional, desea una salida democrática porque ya estamos hartos de sangre y muertes inocentes. Sin embargo, mientras se piensa en la pacificación, van cayendo como piezas de dominó, niños desnutridos, jóvenes famélicos, y adultos y ancianos anclados en la tabla de restar…Todos son víctimas.

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No obstante, seamos incluso más honestos y realistas. Esto no es nuevo, la diferencia es que se le notan más las costuras. En septiembre de 2016, pese a las enormes protestas protagonizadas a las afuera de la sede donde se dio lugar a la Cumbre de Mnoal (Movimiento de Países No Alineados), para lo cual dispusieron de 14 mil funcionarios policiales (seguramente también víctimas del hambre y el engaño político), la fiesta no paró. Y así, Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y cuanta cumbre o reunión de mesa de diálogo se les ocurre o se inventan, todas teniendo como escenario el hambreado suelo venezolano, o fuera de él. Las víctimas son las mismas siempre.

No es con quien anda inventando estrategias de subsistencia con quien se deben gastar los cartuchos de la ira y del desprecio, sino con estos indeseables politiqueros…

No imagina uno estas reuniones de altos mandatarios, representantes diplomáticos y afines recibiendo un lunch tipo avión, y en la tapa superior el sello Clap como patrocinio, emblemática representación del hambre y del insultante descaro del Comité Local de Abastecimiento y Producción, que no abastece ni produce nada que no sea indignación. Que sería un detalle de lujo para que sepan lo que es bueno. Receta de su propia medicina, dirían los entendidos. 

Seguramente, en plena reunión se iría la luz y la planta eléctrica no funcionaría, porque los encargados de buscar el combustible aún están en la cola. Además, qué es eso de agua mineral o potable, vamos, beban de la purificada que proviene del Guaire, como lo prometió Chávez en 2005, con sancocho incluído.

Diálogos en Noruega, Barbados y a puerta cerrada en cualquier lugar secreto, so pretexto de encontrar una salida «democrática» a la crisis venezolana, no encierran más que intereses políticos -peor aún de carácter personal-, que sólo han dilatado el hueco en el estómago de millones de venezolanos. La mesa de diálogo es una careta, una mesa cuyas patas han dado al traste en nuestras narices, una y otra vez; una mesa que se cae solita frente a tanto bate quebrao y criminal disfrazado de político. Los propios macarras de cuello blanco cuyo tiempo y protagonismo expiró.

Entre tanto, uno se despierta en zozobra, con estupor pensando cuándo fue la última vez que -mientras estos desalmados del régimen y la oposición al pueblo siguen dialogando-, el ciudadano común se sentó en una mesa para llenarse el estómago con algo más que promesas y falsas esperanzas.

A MADURO HAY QUE MATARLO

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Dante Garnique / @dantegarnique

La guerra en Venezuela es psicológica, así las cosas; las ideas son balas. En Venezuela no corre la sangre, como en Irak o Afganistán; pero el número de muertos por causa de la dictadura criolla es equiparable. A Maduro hay que matarlo, esa es la única salida para acabar con la dictadura más despiadada del mundo moderno. Vino nuevo en odres viejos, no funciona.

Cada vez que llega a la mesa de debates de los especialistas el caso venezolano, las herramientas teóricas se agotan. Si en algo parecen estar de acuerdo sociólogos, historiógrafos, uno que otro comunicador social, algunos politólogos y otros estudiosos de los hechos sociales, es en que el caso venezolano es inédito.

… el engendro tiene características inéditas, los mecanismos para su confrontación y posterior extinción, tendrán también que ser inéditos…

Cuando esa dictadura haya acabado, se estudiará como un caso único, pero para que eso ocurra, primero tiene que acabar. No se puede practicar autopsia mientras hay vida. En ese sentido, el problema actual para Venezuela y el mundo académico, es que el monstruo sigue vivo y mientras tanto, ningún estudio es concluyente.

Se puede hacer una de dos cosas: sentarse a esperar el cadáver. Mientras eso se decide, Venezuela vive a merced de los caprichos del engendro.

Observando el caso venezolano, pareciera haber indicios de algún interés por darle un giro al modelo actual de toma de decisiones. Esa propuesta, encuentra, como es de suponerse, resistencia por parte del sistema. Ante la posibilidad de cualquier amenaza, el sistema activa sus propios mecanismos de defensa.

Los mecanismos de defensa del régimen venezolano involucran no sólo instancias gubernamentales, sectores oficialistas y toda la estructura estatal, sino también, sectores civiles y organizaciones sociales permeados ideológicamente por el régimen. La dictadura encuentra apoyos en: partidos políticos, algunos sectores de la iglesia y del ejército, gremios profesionales, ONG’s y una larga lista de actores de tendencia tanto oficialista como opositora.

Esos mecanismos de defensa del sistema, para el momento de la redacción del presente escrito, se manifiestan en su forma más recurrente, el llamado a elecciones. Ese es el tentáculo más fuerte del sistema represor venezolano.

… las elecciones son la garantía de la sobrevivencia del engendro dominante.

Habiendo aceptado que el engendro tiene características inéditas, los mecanismos para su confrontación y posterior extinción, tendrán también que ser inéditos; puesto que para su mordedura, no se tiene aún antídoto alguno.

¿Votar o no votar?, el falso problema. En el imaginario social contemporáneo, el voto ocupa un lugar privilegiado. En el subconsciente judeocristiano está arraigada la creencia popular de que las elecciones y las democracias son sagradas; una especie de Big Bang del orden social.

En el caso venezolano, en este momento, las elecciones son la garantía de la sobrevivencia del engendro dominante, ese es el punto que hay que atacar. Esa es la trampa que más se encuentra en el camino hacia la solución del dilema venezolano.

El régimen y sus congéneres se valen de antiguas creencias populares para seguir asegurándose el control absoluto en el ejercicio del poder. De esta manera, las fuerzas sociales organizadas en torno al poder y las que para lograr la simpatía de vastos sectores sociales, se hacen llamar opositoras, son copartícipes de mecanismos que fortalecen a la dictadura.

El llamado a elecciones en Venezuela, en este momento, es la estrategia más favorable para la consolidación del régimen autoritario. El desarrollo político de los últimos 70 años en Venezuela ha desembocado en una crisis de gobernabilidad inconmensurable. Muchas de las actuaciones de los autodenominados sectores de «oposición» se asemejan más a las actuaciones del oficialismo que a las actuaciones de quien quiere ofrecer alternativas de cambio en Venezuela.

Las relaciones existentes entre el régimen y la mayoría de los sectores políticos que se dan a conocer públicamente como opositores, se asemejan más a una relación simbiótica que a una relación antagónica.

… se hacen llamar opositoras, son copartícipes de mecanismos que fortalecen a la dictadura.

¿Quién es quién en Venezuela? La MUD no es la oposición, los chavistas no son el gobierno. La Dictadura aunque mucho se parezca, no es el fascismo; ya los historiógrafos, politólogos, psicólogos sociales, sociólogos y antropólogos sociales le asignarán la debida nomenclatura, llegará el momento.

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La MUD es parte del actual régimen, Maduro no es un individuo, es la encarnación del régimen de torturas en Venezuela. Los presos políticos no son la sociedad venezolana, son la materialización de la represión. Los niños que se mueren en los hospitales venezolanos no son el problema, las parturientas sangrando de hospital en hospital con la única esperanza de que ocurra un milagro para salvar su vida y la de su hijo por nacer, no son el problema. El problema es la existencia de ese régimen perverso.

Es inútil perder el tiempo en campañas para salvar a los niños o a las parturientas, o conseguir la libertad de los presos políticos. PDVSA ya se perdió, los bancos son problema de sus dueños, que si le quitan 20 ceros a la moneda, que si hay que votar o no, puro circo para el pueblo. El único objetivo en esta guerra es MATAR A MADURO, no al individuo, sino a lo que ese nombre representa para la actualidad venezolana.

Si se hacen elecciones y gana Maduro, se seguirán muriendo los muchachitos y las parturientas; también los presos políticos y el régimen continuará con los asesinatos sistemáticos a estudiantes, PDVSA no será recuperada y el Dólar valdrá un millón de bolivaritos o de maduritos. Pero si en cambio, si las elecciones las gana otro que no sea Maduro, entonces sí, se seguirán muriendo los muchachitos y las parturientas; también los presos políticos y el régimen continuará con los asesinatos sistemáticos a estudiantes, PDVSA no será recuperada y el Dólar valdrá un millón de bolivaritos o de maduritos. No es un pleonasmo.

La claridad de objetivos en una guerra es fundamental, pero no lo único necesario para ir sumando batallas exitosas. Sin objetivos claros, el triunfo es incierto; pero también lo es si no hay estrategia.

Por eso al régimen le interesa tanto las campañas en defensa de los muchachitos que se mueren en los hospitales y los deja morir, así como a las parturientas. Impide la entrada de alimentos al País, obstruye cualquier tipo de ayuda humanitaria, publica en Gaceta Oficial el cierre de PDVSA, llama a elecciones, cierra bancos, le cambia el nombre a la moneda y los colores a la bandera, etc, etc, etc; todo, para desviar la atención del objetivo central, porque ese es su objetivo, distraer y permanecer.

Con cierta recurrencia se cuestiona la nacionalidad del dictador. ¿A quién en Venezuela le interesa realmente la nacionalidad del dictador? El único objetivo sobre el cual se deben volcar todos los esfuerzos es sacarlo del poder y acaba con la dictadura.

Al caso venezolano podría llamársele Maduro, habida cuenta, que hay un individuo que así se hace llamar y que desempeña el papel de mandadero en un régimen urdido por mercenarios del poder que conciben la política como una empresa muy rentable. Pero eso tampoco importa, lo que importa es ponerle fin a la situación anómala.

Acabar con el actual régimen es el único objetivo de la guerra que se libra en Venezuela. Es hacia allá que se debe apuntar, hacia el payaso danzarín, después, si quieren, que le pongan polka o danzones o que lo vistan a rayas, eso, es lo de menos.

Miércoles, 16 de Mayo, 2018

EL PÁJARO AZUL

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Dante Garnique / @dantegarnique

¿A quién le importa Venezuela?

A los venezolanos.

Para el resto del mundo, somos una anécdota.

Venezuela ya no existe, Venezuela es un recuerdo, una pérdida, una ausencia. Porque aunque regresemos, ya no será al mismo lugar y la gente aunque sea la misma, ya no se reconocerá, porque será otra.

Ya los mangos y las guayabas no serán tan dulces. Los mangos de antes sabían a tarde libre, a merienda, a complicidad infantil; los mangos de ahora saben a carencia, saben a miseria. El pan más dulce del país dejó de ser lo que era, para convertirse en un símbolo. Una arepa con mantequilla ya no es la primera boronita de comida que una mamá venezolana le da a su hijo, ahora es un emblema, un bastión de gentes en el exilio.

Hablar de lo crocante de una empanada rellena con carne mechada hecha con bastante ají dulce, chorreada con crema de ajo y cilantro, puede ser una falta de respeto para tanta gente con hambre.

Describir el placer que produce en el paladar del venezolano una chicharronada o una arepa frita con chicharrón o un sánduche de pernil de los de La Encrucijada, hoy puede ser desconsiderado para con quienes no saben con certeza, si les alcanza el dinero para comprar unos racionados gramos de pan.

Una arepa con mantequilla ya no es la primera boronita de comida que una mamá venezolana le da a su hijo, ahora es un emblema, un bastión de gentes en el exilio.

Venezuela ya no existe, lo que queda es un montón de gente con hambre, desesperada y desesperanzada, más de 30 millones; queda una dictadura y un gran vacío.  Ya no existe, yo sólo no soy Venezuela. Venezuela somos todos con una sola idea, una idea que por estos días no está clara, una idea que un día tuvimos y que hoy no se sabe dónde está.

Los amigos ya no son como antes, ahora te eliminan de las redes cuando prevalecen las diferencias. Antes había diferencias que se olvidaban los viernes por la tardecita. Ahora, cuando alguien se enferma en Venezuela, ya no se piensa en comprar frutas o flores, sino en iniciar una campaña de recolección.

¿Quién llora la muerte de la confianza, de esa que nos permitía convertirnos en el mejor amigo de alguien a los 20 minutos de haberlo conocido? ¿A quién le importa que ya no podamos andar contentos a las tres de la madrugada por el barrio sin temor a ser sorprendidos por el infortunio?

Venezuela ya no existe, lo que queda son historias, esperanzas, deseos, ni siquiera hay proyectos, ni siquiera hay acuerdos, ni siquiera una bandera, ni siquiera un escudo, ni siquiera una moneda.

Para quienes seguimos aquí, Venezuela es un supuesto, algo en lo que no se piensa, como no pensamos en la respiración ni en los latidos del corazón. Quienes estamos aquí no tenemos tiempo de pensar, estamos ocupados en no dejar de existir.  Venezuela no es ahora ni una remota posibilidad, no es un plan, es, si acaso, algún deseo.

Antes había diferencias que se olvidaban los viernes por la tardecita.

La Venezuela de quienes se van, no es la misma de la de quienes se han tenido que quedar, ni la misma de quienes regresan, ni la misma de quienes regresarán. Son «Venezuelas» distintas.

Venezuela ya no existe, Venezuela se perdió, se perdieron los mangos y las guayabas y los amigos chéveres y el cilantro y el ají dulce, y las caminatas de madrugada y las llegadas por sorpresa a comer en la casa de la abuela o a tomarse el cafecito. Y es que hasta la abuela se nos fue y ni nos dimos cuenta, Venezuela ya no existe, Venezuela se nos fue.

No sabemos cuándo pasó, pero pasó, probablemente fue cuando nos dimos cuenta de que ya no estábamos, que ya no éramos, que aunque seguíamos siendo, ya no éramos los mismos. Teníamos el mismo nombre, sí; los mismos recuerdos, sí; recordábamos a las mismas personas, sí. Pero ya nada de eso era lo que había sido, pero es que hay maneras de dejar de ser, siempre se deja de ser, al segundo siguiente; pero dejar de ser y dejar de estar al mismo tiempo, no es lo mismo; ni para quien no está, ni para quienes no están.

Viernes 15.06.2018

A tí, que ya no estás.

LEGADO MALDITO

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Belén González / @mbelengg
Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

De los 59 años que vivió, quizá no está expresamente definido el tiempo que dedicó a idear su malévolo plan, lo que sí nos ha quedado claro es el período de ejecución -radicalizado por su heredero-, así como las motivaciones (resentimiento y ansias de poder) que lo inspiraban y todas las herramientas (intimidación, crueldad, despotismo) que empleó para transformar a una nación próspera y con futuro en un guiñapo de país difícil de describir con palabras que no causen dolor, repudio y rencor. El passado 28 de julio sería su aniversario de vida, pero como lo que Hugo Chavez Frías dejó a su paso por Venezuela fue peor que un tsunami, una pandemia, un terremoto o una guerra, nadie que se respete puede celebrarlo.

Podríamos escribir una extensa enciclopedia acerca de lo que el chavismo-madurismo ha representado en sus 20 años de trágica permanencia en el poder. Sin embargo, intentaremos reducirlo todo a su nefasto legado de miseria, corrupción y vandalismo. Ese que construyó Chávez -un déspota que se vendió como el caudillo redentor, que acabaría con las mafias del pasado para refundar a Venezuela-, durante los 14 años que gobernó. Para ello, como es de suponerse, hay que comprender un poco el génesis de este trozo de la historia.

Chávez diseñó a su justa medida, una nueva Constitución y con ello, la modificación de un conjunto de leyes que le abonaron el terreno para lograr su objetivo primordial: perpetuarse en el poder…

Cuando Chávez llegó al poder en 1999, la pobreza en el país se ubicaba en el 46,8% y once años después (2010) había descendido hasta alcanzar un 27,8%. Una reducción producto de las políticas sociales aplicadas, gracias a los millones de dólares que entraron a las arcas del Estado procedente de una jugosa renta petrolera,  que devino de una reducción en la producción internacional, la cual aumentó considerablemente el precio del crudo, multiplicándose de manera vertiginosa. Con esta boyante bonanza desarrolló las misiones Robinson y Ribas, la primera para combatir el analfabetismo que según datos de la UNESCO, para el 2000 superaba el millón de personas; y la segunda con el propósito de incluir en el sistema educativo a todas aquellas personas que no habían podido culminar sus estudios de bachillerato. Podría entenderse como un enorme logro; pero no, el despilfarro, les pisó los talones al poco tiempo.

Además, toda “buena acción” que se establecía venía acompañada de una estrategia creada deliberadamente  para debilitar de forma progresiva las bases sociales, tal es el caso de la nueva Ley de Educación que promulgó de improviso, a todas luces ideologizante y excluyente.

A Chávez, también se le aplaude la unión alcanzada con los gobiernos de Latinoamérica, no sin antes garantizar la expansión y profundización del Socialismo del Siglo XXI y su corrosivo ideal, demostrado con elementos supra nocivos como: el antiamericanismo, el estatismo antimercado, y el rechazo a la propiedad privada. Para desgracia del país, convirtió el aparato económico en el mecanismo para profundizar el control político, con la firme intención de mantenerse en el poder a toda costa, y restando importancia al futuro de la nación.

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Con el paso de los años, las ínfulas de grandeza derivadas del sabor que produce las mieles del poder fueron transfigurando a aquel hombre “de pueblo” en un indiscutible e implacable dictador, cuya sed insaciable de control en lo público y privado fue socavando al país. Así, nos topamos en hechos y palabras, con un individuo enfermo de odio y resentimiento -como todos quienes le acompañaron y continúan ahora en la era madurista-; quizá por ello, le veíamos hacer énfasis en que “era un pata en el suelo que logró llegar a ser líder de los venezolanos”; pero terminó siendo el verdugo intelectual y material de la vendetta que gestó contra todo el país, sin distingo entre seguidores y detractores.

Por tanto, entre realidades y muchas mentiras disfrazadas, Chávez diseñó a su justa medida, una nueva Constitución y con ello, la modificación de un conjunto de leyes que le abonaron el terreno para lograr su objetivo primordial: perpetuarse en el poder, basándose como se sabe, en la reelección presidencial ilimitada. Se despachaba y se daba el vuelto, dicho en buen criollo, a la vez que sostuvo absoluta indiferencia por las garantías básicas de derechos humanos, como lo ha denunciado reiteradamente Human Right Watch (HRW).

…“Con hambre y desempleo, con Chávez me resteo”, el mantra se convirtió en hecho, porque el hambre no tardó en tocar a sus puertas, en entrar hasta sin avisar y postrarse implacable en sus mesas.

Todo aquello que representaba una amenaza para su propósito dictatorial, pasó a engrosar la lista de enemigos que debían ser eliminados de manera progresiva. El desfile lo encabezaron los medios de comunicación tradicionales, a los que le declaró una guerra a muerte sin cuartel; incrementando «radicalmente» el control de contenidos, además de sancionar leyes que ampliaron y endurecieron las penas previstas.

La estatización se convirtió en otra estrategia certera, que le permitió hacerse de las empresas extranjeras radicadas en el país y la banca, adquiriendo las cementeras, los medios masivos, empresas de servicios, entre otras, hasta lograr un control casi absoluto sobre el aparato económico, que no implicó necesariamente, su potencialización, sino todo lo contrario, el quiebre y desaparición de prácticamente todas ellas. No conforme con esto, provocó una ruptura social del país, dividiéndolo en dos bandos, quienes lo idolatraban y quienes lo adversaban (con la misma pasión); pero además, a los primeros los fue convenciendo que “ser ricos es malo” y sembrando premisas nefastas como aquella que rezaba: “con hambre y desempleo, con Chávez me resteo”, el mantra se convirtió en hecho, porque el hambre no tardó en tocar a sus puertas, en entrar hasta sin avisar y postrarse implacable en sus mesas.

…aunque  el  padecimiento venía mutando, estratégicamente Hugo Rafael -entre carisma y manipulación-, supo solaparlo.

Consolidarse a toda costa, incluso alimentando el hambre del pueblo era una clara meta del intergaláctico, quien estrechó lazos de amistades peligrosas con los líderes de países dictatoriales y represores como Irán, China, Rusia, Cuba. En contra parte, hizo de Estados Unidos su archienemigo, a quien culparía de todas las desgracias que él mismo fue gestando, un discurso por cierto heredado por las nuevas huestes en el poder, aunque ya nadie se lo traga, porque la realidad es abrumadora.

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Quizás uno de los peores legados del hijo “ilustre” de Sabaneta, fue sembrar esa idea de que la sociedad debe vivir de las dádivas del Estado y no al revés. En efecto, en la Venezuela democrática ya existía un sustrato populista fomentado por adecos y copeyanos, pero Hugo Chávez multiplicó por mil esa disparatada manera de dilapidar los recursos públicos, creando una sociedad de rémoras a todo nivel, que convive con un Estado ineficiente, un elefante blanco, tan enorme como incompetente, plagado de gente pero sin los conocimientos y habilidades necesarias para materializar algún objetivo concreto en beneficio del país, aunque dispuestos a todo en “nombre de la revolución”.

Muchas de sus promesas de campaña se diluyeron entre la ineficiencia y la corrupción, por lo que fueron solo eso, promesas. Ninguna mejora en el funcionamiento del país resultó radical o permanente, por eso no extraña que con la llegada de Maduro al poder despertara el monstruo de mil cabezas que dormía detrás de Chávez. Bien lo afirmó Diosado Cabello tras la muerte del “Comandante eterno”: él era nuestro muro de contención. Lo han demostrado los hechos desde 2013, una hecatombe sin freno, una avalancha de ruina y perversión.

Y que quede claro, Chávez sí sabía lo que hacía, nadie lo tenía engañado, la diferencia entre su gobierno y el de Maduro es la velocidad que se le imprimen a la desgracia. Quizá por ello, aunque el padecimiento venía mutando, estratégicamente Hugo Rafael -entre carisma y manipulación-, supo solaparlo.

Estado ineficiente, un elefante blanco, tan enorme como incompetente, plagado de gente pero sin los conocimientos y habilidades necesarias para materializar algún objetivo concreto en beneficio del país, aunque dispuestos a todo en “nombre de la revolución”.

Al quitarse las máscaras, tiraron al traste todo lo que “hubo de hacer bien Chávez”: se perdió la influencia y el estatus en la OPEP derivado del descalabro de PDVSA, y con ello acabaron con las misiones, se multiplicó la pobreza, la inflación ha superado todos los pronósticos; la devaluación de la moneda es un tema que ni ellos mismos comprenden. Hay incrementos sustanciales, pero no en materia de desarrollo y evolución, sino en deserción escolar, en desabastecimiento de alimentos. Así como en la escasez de gas, gasolina y todos los productos derivados del petróleo; en hospitales fuera de servicios, en la diáspora más grande de toda nuestra historia.

La herencia que nos cedió Hugo Rafael Chávez Frías, por una parte, fue un gobierno entrampado en su narrativa de combate, de populismo y de culto a su imagen; y los prospectos que ello suponía para un país, acabaron en la más insondable de las crisis. Mientras que, por otro lado, dejó la profundización de todos los males que pretendía eliminar: corrupción, concentración de poder, dependencia petrolera y pobreza. En fin, nos heredó un país del que hay que emigrar para sobrevivir. Por tanto, aquí no hay nada que celebrar, ni de lamentar pérdidas, después de todo ya entendimos aquello de «no volverás».

CORRUPCIÓN: HIJA DE LA IMPUNIDAD

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

A los países de Latinoamérica nos ha mantenido relacionados últimamente el tema de la migración, en especial por la tragedia venezolana. Sin embargo, hay un asunto que desde siempre nos caracteriza e identifica más, una especie de virus o gen: la corrupción.

Cultural, heredada, genética, con certeza hay muchas formas de identificarla. Es una lista interminable de los hechos y sus protagonistas materiales e intelectuales, de norte a sur. No existe una nación en América Latina que se escape de ser señalada como víctima de la corrupción, en especial, cuando se habla de sus gobernantes y todo aquel que pulula a su alrededor, incluyendo empresarios y ciudadanos. Sin embargo, lo que abona y germina a este virus que ha provocado una hecatombe continental en las últimas décadas, es la impunidad.

… para 1994, pese a las innumerables torpezas y defectos de la democracia, la otrora Corte Suprema de Justicia, encontró méritos para enjuiciar a CAP por el uso indebido de los fondos de las reservas nacionales…

De acuerdo a su etimología, la corrupción es entendida como «la situación o circunstancia en que los funcionarios públicos u otras autoridades públicas están corrompidos». Cristina Fernández de Kirchner, Lula Da Silva, Elias Antonio Saca, Dilma Rousseff, Alberto Fujimori, Ricardo Martinelli -sólo por mencionar algunos-, acerca de este asunto entienden muy bien. De modo que en Panamá, Argentina, Perú, Chile, Brasil, y por su puesto en Venezuela, la corrupción se ha puesto de moda. Son justamente sus mandatarios quienes han promulgado esta depravación como una ley que salpica y contagia sin ninguna discriminación. Después de todo, si un ciudadano entiende que no existe juicios, ni justicia ante los hechos de corrupción, el ejemplo es la norma.

No por casualidad, según un informe de Transparencia Internacional presentado en enero de 2019, Venezuela y Nicaragua encabezan la lista de naciones del hemisferio americano con niveles de corrupción extrema. Ambos países liderados por regímenes totalitarios. Resulta irónico y paradójico, que hace 20 años la bandera propagandística de Hugo Chávez -que además resultara el móvil de la intentona golpista del 92-, fue el mega paquete económico anunciado por el expresidente Carlos Andrés Pérez y los altos índices de corruptela que caracterizaban al gobierno de «El Gocho». A este se le acuña  la compra con sobreprecio de un buque (El Sierra Nevada) que luego se vincula a Bolivia, que no tiene mar. No obstante, para 1994, pese a las innumerables torpezas y defectos de la democracia, la otrora Corte Suprema de Justicia, encontró méritos para enjuiciarlo por el uso indebido de los fondos de las reservas nacionales, “malversación genérica” y “peculado doloso”, en términos jurídicos. Fue enjuiciado, sentenciado y puesto preso. Pensar en un juicio nacional contra Maduro, por ejemplo, es una infamia, una utopía.

En palabras de Eduardo Galeano, “La impunidad premia el delito, induce a su repetición y le hace propaganda: estimula al delincuente y contagia su ejemplo”. Nada más cierto y conveniente para hablar de la Venezuela de las dos últimas décadas. Pero aclaro, que ciertamente otros mandatarios venezolanos como Jaime Lusinchi y Luis Herrera Campins también fueron presas fáciles de la perversión, sólo que al menos a la luz de la opinión pública y de los hechos en sí, las autoridades judiciales no estaban tan sesgadas como en la actualidad.

El sistema eléctrico nacional, PDVSA, Pdval, Cadivi, Saime, fueron ocupando lugar en la extensa lista de hechos de corrupción, a la que también suma Smartmatic, por su puesto

Si tuviésemos que adjetivar al régimen chavista-madurista, podredumbre sería quizá el término más idóneo, especialmente si de corrupción hablamos. No existe una institución pública que se escape de sus tentáculos, no sólo en materia de quienes las dirigen, sino también de los empleados. La matraca, la trácala, la trampa para gestorías, para contratos, para licitaciones; en fin, cualquier trámite sirve en bandeja el soborno, el abuso de poder, puesto que son 20 años gobernando o “desgobernando” sin ningún contrapeso o control, los poderes dejaron de entender la aplicación de la autonomía y su importancia para el sostenimiento del sistema democrático.

Fue justamente Chávez quien juró acabar con la dinastía de corrupción de la Cuarta República, abriendo paso a una nueva forma de gobernar. Lo que no estaba muy claro al inicio es que se trataba de acabar con aquélla para hacer historia con sus propios métodos corruptivos, repotenciándola, radicalizándola e instaurándola institucionalmente, calificado según la organización Transparencia Internacional como una “cleptocracia”. Es el país más corrupto del continente, pero además la Red de Ejecución de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió en septiembre de 2017 un aviso para alertar a las instituciones financieras sobre la “corrupción pública generalizada” imperante en el país.

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Se amparan  en un TSJ que ha transformado y adaptado las bases jurídicas del país de forma acomodaticia para propiciar sentencias, dictámenes y resoluciones que han condenado a inocentes a confinamientos violatorios de todo derecho; es simple, cualquier investigación que se pretenda llevar a cabo se estrellará con un juez corrupto o un Defensor del Pueblo, que defiende el puesto y su imagen física pero no aboga por los Derechos Humanos y la justicia; la Contraloría, que perdió el control de la fiscalización del uso correcto del patrimonio público, es todo esto lo que se ha institucionalizado. Asimismo, ha sido desproporcional el número de ministerios -que en vez de pasar a ser austero-, se quintuplicó dando origen a un monstruo que ha socavado la capacidad de sostenibilidad económica del aparato gubernamental. No existe moral en el Poder Moral porque quienes lo integran, son también copartícipes de las atrocidades que gestan los representantes “supremos” del régimen. De ahí, que a nivel de las instituciones públicas y de todo aquello que expropiaron para pasar a ser parte de su administración, se haya tornado en un fracaso, en inoperante, en un fiasco.

Si tuviésemos que adjetivar al régimen chavista-madurista, podredumbre sería quizá el término más idóneo, especialmente si de corrupción hablamos. No existe una institución pública que se escape de sus tentáculos…

La suma del desfalco causado en estos 20 años de chavismo-madurismo se calcula en 450 mil millones de dólares, y todo empezó con la excusa de generar planes sociales. Plan Bolívar, le bautizaron. Nada más ofensivo para nuestro Libertador. El sistema eléctrico nacional, PDVSA, Pdval, Cadivi, Saime, fueron ocupando lugar en la extensa lista de hechos de corrupción, a la que también suma Smartmatic, por su puesto. Y es por ello que a la fecha, se han registrado 5 apagones generales en el país en los últimos seis meses; y no hay gas doméstico y se hacen largas colas para cargar combustible luego de ser de los países más prestigiosos en materia petrolera a escala mundial. Es por eso que una nación entera muere de hambre, porque además se dieron el lujo de dejar podrir contenedores enteros cargados de alimentos; y el negocio de las divisas en un mercado cambiario paralelo les viene como anillo al dedo. Pero también por eso obtener un documento simple como un pasaporte implica grandes sumas de dólares; y se han mantenido en el poder a fuerza de un sistema electoral automatizado que conoce muy bien de números con tendencias irreversiblemente mortales.

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Sin embargo, allí no muere el tema, porque la participación del ciudadano común también cuenta cuando recordamos a los bachaqueros, o los revendedores de cupos de Cadivi o a quienes raspaban las tarjetas en el exterior. Es una espiral de corrupción, cuyo asidero siempre encontrará excusas ante las soluciones de la “crisis” del momento. Por ello, lo de la cultura.

cualquier trámite sirve en bandeja el soborno, el abuso de poder, puesto que son 20 años gobernando o “desgobernando” sin ningún contrapeso o control,

No obstante, resulta que no es exclusivamente parte de la cultura y de las instituciones; todo indica que ha alcanzado el desarrollo económico y la desigualdad, como pilares fundamentales del mantenimiento de la corrupción latinoamericana. Para muestra Oderbrecht, un nombre que se viene repitiendo como bola de nieve cada vez que se asoma públicamente un acto ilícito, predominando “la compra de políticos para expandir sus obras por toda la región” y, como es de suponerse, Venezuela también ha estado implicada. Corrijo, Venezuela no, el régimen de Maduro y su apocalíptica banda de narcos.

De modo que, el dominio de cada institución pública, de las decisiones más importantes para la nación; el control absoluto de los poderes (Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Moral, y hasta el Legislativo, al crear la ANC), han sido más que suficientes para demostrarnos a los venezolanos y al mundo entero, que la impunidad es su mayor fortaleza. Las jugadas maestras de su maldad, le fueron enseñando a muchos que la meritocracia no existe, que el trabajo no rinde frutos, que la producción no es un factor relevante porque no les interesa el desarrollo, como tampoco la inteligencia, que la norma es la ilegalidad, que mientras más enlodado te permitas vivir, la corrupción será su mejor aliado.

CÓDIGOS SECRETOS

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Dante Garnique / @dantegarnique

Venezuela fue visitada en julio 2019, por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas Para Los Derechos Humanos, expresidente de Chile, Michelle Bachelet quien “documentó casos de violencia sexual y de género contra mujeres y niñas durante su detención, especialmente por efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), así como por Oficiales de la Guardia Nacional Bolivariano (GNB)”.

Dicho así, no queda claro sobre qué se quiere llamar la atención de lo documentado; si: Sobre la violencia sexual y de género; sobre las detenciones; sobre el hecho de que hay detenciones realizadas por el SEBIN, la DGCIM y la GNB, especialmente, pero que pudiesen haber también eventualmente detenciones realizadas por otros organismos que no se mencionan en este informe; o sobre la amalgama civil-militar.

Que las sigan deteniendo, pero que por favor, las traten un poquito mejor, pareciera querer decir el informe de la ACNUDH.

¿Por qué hay en Venezuela “detenciones” de mujeres y niñas, realizadas “especialmente” por el SEBIN, la DGCIM y la GNB? ¿Qué otros organismos del Estado venezolano realizan detenciones de mujeres y niñas? ¿Son un peligro público en Venezuela las mujeres y niñas? ¿Por qué un componente de la fuerza militar detiene a civiles mujeres y niñas venezolanas?

Pareciera que habría que aceptar las detenciones de mujeres y niñas, lo que no habría que aceptarse es que haya violencia sexual en su contra. Que las sigan deteniendo, pero que por favor, las traten un poquito mejor, pareciera querer decir el informe de la ACNUDH.

Durante la presentación del documento en Ginebra el viernes 05.07.2019, la Señora Bachelet sostuvo que “El destino de 30 millones de venezolanos está en las manos de las autoridades y de su habilidad para poner los Derechos Humanos por delante de cualquier ambición ideológica o política”.

Ciertamente, así es. Los venezolanos (30 millones aproximadamente) mueren de hambre y sufren las consecuencias de decisiones económicas poco claras implementadas por el Ejecutivo Nacional desde hace 20 años, quedando demostrada su habilidad para poner en segundo plano los Derechos Humanos, dándole además preeminencia a la ideología chavista y a su ambición de poder, ante la impasibilidad de las autoridades ¿Internacionales?

Asombra que se diga como con cierta sorpresa que “El Ministerio Público ha incumplido con regularidad su obligación de investigar y llevar a juicio a las personas responsables de los hechos y el Defensor del Pueblo ha guardado silencio ante las violaciones de Derechos Humanos”.

…se entiende que se está hablando de una dictadura y no del Gobierno de Finlandia, Escandinavia, Alemania o Chile; pero hay que hacer algún esfuerzo criptográfico para comprenderlo.

Sí, esto viene ocurriendo en Venezuela desde hace 20 años. Probablemente, porque de lo que estamos hablando, es de una dictadura y no de un gobierno cualquiera. Un gobierno cualquiera sería por ejemplo el de Finlandia, Dinamarca, Italia, Chile o los Estados Unidos.

Pero ya va, hay otro detalle, ¿a cuáles hechos se refiere el informe, a la violación de Derechos Humanos ejecutada por las peligrosas mujeres y niñas venezolanas, a quienes hay que seguir deteniendo, o a las detenciones de mujeres y niñas civiles realizadas por militares?

Es bastante completo el informe y al abordar el tema asistencial, lo hace de la siguiente manera: “Los Hospitales carecen de personal, suministros, medicamentos y electricidad. De noviembre de 2018 a febrero de 2019, hubo 1.557 fallecimientos por falta de suministros”.

Nosotros nos atreveríamos a hacer algunas salvedades en este sentido, para destacar que el personal médico y de enfermería venezolano está conformado por hombres y mujeres que a pesar de la falta de suministros y electricidad, exponen sus vidas al tratar de salvar las de otros. Este personal es asaltado en los estacionamientos de sus puestos de trabajo y dentro de los mismos hospitales a donde acuden a desempeñar sus labores, por pura vocación de servicio, aún a sabiendas de que no hay seguridad ni suministros, ni electricidad.

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Decir que hubo 1.557 fallecimientos en tres meses, es restarle importancia consciente o inconscientemente, a los fallecimientos ocurridos por exactamente las mismas razones, desde hace 20 años. Sin embargo, podríamos tomar como cierta la cifra del informe Bachelet y hacer un cálculo. Estaríamos hablando de unos 119.889 muertos. Se podría agregar además, que Amnistía Internacional ya había considerado ese y otros asuntos en su informe de mayo 2019, Venezuela Hambre de Justicia.

Pero dice más el informe de la ACNUDH, “El Gobierno incumple su obligación de garantizar los derechos a la alimentación y la atención sanitaria”. ¿Cuál gobierno, la dictadura venezolana?

Sí, desde hace 20 años.

Se lee también: “Se han documentado 66 muertes durante las protestas realizadas de enero a mayo de 2019, de las cuales 52 son atribuibles a fuerzas de seguridad del Gobierno o a los colectivos. ¿Quiere decir esto que no hay necesidad de investigar las muertes de 52 personas, porque ya se sabe que estas 52 muertes son atribuibles o al gobierno, o a los colectivos, como es natural? Lo que habría que investigar entonces sería si a los otros 14 los mataron las peligrosas mujeres y niñas detenidas “especialmente” por el SEBIN, la DGCIM y la GNB.

¿es acaso la piel de quienes eligieron como profesión, ser representantes del pueblo, más delicada y sensible que la del pueblo a quien representa?

Pero además, cuando se lee que “Se han documentado 66 muertes… atribuibles a Fuerza de seguridad del Gobierno o a colectivos; uno se confunde y se pregunta: ¿qué son los colectivos y por qué a ellos se les pueden atribuir “muertes”, como a un deportista, trofeos?

Por eso consideramos que hubiese sido bastante útil si se nos hubiese explicado ¿qué son “Los colectivos” que se mencionan en el informe? ¿Acaso algún organismo del Estado?, ¿esos que no son “especialmente” ni el SEBIN ni la DGCIM?

Pasando a otro aspecto, el informe señala que “Se ha levantado la inmunidad a 22 diputados. Entre ellos al Presidente de la Asamblea Nacional. Dos diputados se encuentran en detención y 16 han buscado protección en Embajadas, han abandonado el país o se han escondido”.

Para estas 40 personas, debe ser muy duro lo que les está sucediendo. Pero al conocer estos cuarenta casos, se nos vienen a la mente los 30 millones de casos de venezolanos que carecen de toda asistencia estatal; médica, jurídica, educativa y de transporte. Carecen de libertad de tránsito y de expresión, no tienen acceso a comida ni puestos de empleos, o los de los tres millones y medio que han protagonizado el éxodo más grande de la historia americana, buscado asilo en países vecinos y europeos. Y se nos viene a la mente la siguiente pregunta: ¿es acaso la piel de quienes eligieron como profesión, ser representantes del pueblo, más delicada y sensible que la del pueblo a quien representa?

El informe ha sido contundente, han señalado algunos, ha sido condescendiente, han dicho otros.

A nuestro modo de ver, el documento es de por sí, indicativo de que en Venezuela algo huele mal. Ciertamente, en ocasiones el tono del documento llama más la atención que su contenido, el cual queda, la mayor parte de las veces entre líneas; pero, sí, se entiende que se está hablando de una dictadura y no del Gobierno de Finlandia, Escandinavia, Alemania o Chile; pero hay que hacer algún esfuerzo criptográfico para comprenderlo.

Sería muy interesante leer un informe de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, referido a Holanda, Suiza, o los Estados Unidos y poder comparar el tono de su lenguaje, con el tono utilizado en la redacción del informe venezolano. El tratamiento dado a las autoridades. Los hechos expuestos, etc.

A la dictadura venezolana hay que ponerle fin para evitar la consecutiva comisión de delitos de lesa humanidad denunciados ya suficientemente por organismos de consolidada credibilidad internacional. ¿Implica ello el fin de Maduro?

Sábado 13.07.2019

A Doña Inmaculada Salcedo