RESPÉTAME PAPITO

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Dante Garnique / @dantegarnique

Está bien mamita.

Mamita: tú denunciaste a tu jefe porque te hacía sentir incómoda cada vez que te llamaba «Cosita».

Debido a esa denuncia, el hombre perdió su empleo y casi a su familia. Tú en cambio, te reivindicaste y te convertiste en un ejemplo a seguir para el orgullo femenino.

El señor te llamaba «cosita»; porque cuando tenía 21 años, tuvo a su única hija, a quien bautizaron Consuela. Como todos los padres, éste, pensaba que la suya era la niña más linda del mundo. La llamaron Consuela, en honor a la madre del susodicho. Lo cierto es que a la niña comenzaron a llamarla «Cosita».

«Cosita» vivió once meses. Al año de haber muerto Consuela, su madre y su abuela, murieron en un accidente de tránsito.

Tu hombre maltratador, cayó en una crisis depresiva que le llevó más de tres años superar, a fuerza de terapia. Luego de eso, se hizo especialista en esa rama de la medicina, se casó y se acomodó en una empresa, evaluando personal para contratarlo.

Tú le recordabas a su «cosita», le producías ternura y sin saberlo, le traías a su memoria, los mejores años de su vida. Pero tú lo denunciaste y él perdió años de carrera y recayó en un estado emocional del que había creído haber salido hacía ya bastante tiempo.

¿Por qué los diminutivos de las damas hacia los caballeros deben interpretarse como muestras de afecto, mientras que los diminutivos de los caballeros hacia las damas ,pueden ser interpretados como una falta de respeto? ¿Por qué son exaltadas socialmente las reivindicaciones femeninas, pero se produce una disonancia si se sugiere lo mismo para el otro género?

Pero retomando tu denuncia, tú que te sientes orgullosamente guerrera, defensora de la igualdad, madre soltera, ¿por qué no vestiste a tu hijo de rosado cuando tenía cuatro meses? ¿Por qué reprenderías a tu Rodriguito si lo encontrases jugando con la Barbie? ¿No que somos iguales? ¿Por qué para algunas damas es un orgullo ser madres solteras pero un «amo de casa» es algo sospechoso?

¿A dónde conduce toda esta discusión sobre la igualdad de género? Si todos fuésemos iguales, seríamos todos homosexuales. Pero no somos iguales y si no aceptamos la diferencia seguiremos tristemente desconociéndonos mutuamente.

Rodriguito ya es un joven universitario. ¿Ya le enseñaste a lavar y a doblar las faldas de su futura esposa feminista e igualitarista? ¿Te gusta compartir con las amiguitas de Rodriguito? ¿Te sientes orgullosa cuando las amiguitas de Rodriguito lo llaman así tan cariñosamente?

Quizás lo más acertado sería aceptar las diferencias y respetarlas, porque sin ellas, Ridriguito no hubiese podido venir al mundo. Esas diferencias que hoy algunos quieren desdibujar de nuestra naturaleza son la explicación a nuestra más grande contradicción: el amor.

Nos amamos aunque no nos comprendamos. Sufrimos el amor gracias a la inconsciente convicción de que el objeto de ese amor es el otro inalcanzable, ese ser incomprensible que nos hace sentir únicos y diferentes.

El amor nos hace iguales y nos acerca; la exaltación de las diferencias nos separa, nos aleja y al final del camino, no podremos disolverlas.

Dante Garnique
Sábado 19-01-19
A mi prima: Rosa Campo

PASADO, PRESENTE…¿FUTURO?

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

De las batallas más feroces que nos toca enfrentar en la vida, el miedo es el principal protagonista; éste nos paraliza o nos impulsa. El miedo es una forma de enfrentarnos a los mayores retos, no sentirlo es casi dejar de ser humano. Es una forma natural de acompañar los desafíos, las decisiones, las metas planteadas a lo largo de nuestra existencia, en especial cuando la incertidumbre ronda. Pero de eso se trata, pues no se conoce con exactitud lo que ha de venir, cómo resultarán las cosas por más analizado que esté el panorama. Entonces, el miedo te saborea, te corroe, te engulle, y hasta te vomita. ¿Que si he sentido miedo? Ya perdí la cuenta. No creo que algún día nos desprendamos de él.

…algunos heredan propiedades, extensas cifras en cuentas bancarias, pero nosotros marcados cual reses, heredamos una carga humorística sin tregua, que no perdona raza, credo ni religión.

A mediados de marzo de 2015, llega la noticia de la muerte de un hermano de mi padre; un tío. No muy cercano, sí conocido. Su recuerdo más próximo es reiterativo por la peculiaridad de su personalidad; en la boda de uno de mis hermanos, justo en el momento en que el Jefe Civil hacía la lectura de rigor sobre los contrayentes y describía al entonces novio “Venezolano, mayor de edad, de oficio…” Irrumpiendo el acto protocolar, salta la voz de mi tío Víctor: Precursor de la Independencia. Los invitados no pudieron contenerse ante la ocurrencia; y ese instante quedó sellado en mi memoria. Así somos los Acosta, parte de nuestra genética está marcada con el humor, en ocasiones tan poco asertivo, otras por el contrario, aprovechada para el disfrute de propios y extraños. Porque, algunos heredan propiedades, extensas cifras en cuentas bancarias, pero nosotros marcados cual reses, heredamos una carga humorística sin tregua, que no perdona raza, credo ni religión. Da lo mismo estar en una fiesta, una reunión familiar o un entierro.

El anuncio del fallecimiento me llegó de España, aunque mi tío se encontraba en Venezuela. La tecnología tiene grandes particularidades y ventajas, conecta de forma inmediata hasta para insospechados mensajes. Una prima paterna reside allá desde buen tiempo, y aunque durante la mayoría de nuestras vidas no mantuvimos un contacto considerable, de un tiempo para acá, movida por la distancia miserable que nos separa de nuestros seres más amados, he buscado proximidad con los míos, y los no tanto.

Al instante, también certifiqué la noticia con mi hermano mayor, él tuvo la oportunidad de vivir y convivir con el tío Víctor. Se encontraba abatido, tocado por la pérdida; y sus palabras me invadieron de miedo, un miedo que se siente en la piel y dentro del esófago, como fatiga, como brasa. La remota posibilidad de que mi madre fallezca estando tan lejos de ella, y sin la menor posibilidad de acercarme cruzó de forma fugaz ante mis ojos, como si de una película de terror en reversa a alta velocidad se tratara. Allá está sola, en una casa que multiplica en centenas su menuda humanidad, demasiado espacio, demasiada soledad. Si enferma, quién la atendería.

En efecto, me hice ésta y muchas preguntas antes de ver las costas de mi amado país, alejarse desde la ventanilla del avión en agosto de 2014. Sólo que la encrucijada tenía dos puntales, ella o mi hijo de 16 años y, evidentemente, aposté al futuro de mi única herencia, de quien ha copado mi vida, sueños, anhelos y esfuerzos desde que supe que vendría al mundo. Su porvenir siempre ha sido mi mayor miedo, mi incesante lucha. Lo que le deparaba en Venezuela a él y a tantos jóvenes, se convirtió por un tiempo en un punto de  agenda antes y después de dormir. No había noche donde la impotencia cediera paso al sosiego, pues ya mi hijo dejaba de ser un niño que jugaba con carritos, capas y disfraces, para volcarse en un adolescente crítico, analítico y atrevido, con un alto nivel de compromiso por su país, y eso lo impulsaba a tomar las calles para protestar.

Cómo negarle esa posibilidad, cómo evitar que su voz, sus gritos y sus acciones lucharan en contra de un régimen que nos secaba, que nos carcomía los huesos, nos empobrecía de alma y espíritu y, él lo sentía en el poder adquisitivo, en los crímenes sin culpables, en la desfachatez de sus líderes, en encierros y desapariciones; en el progresivo empobrecimiento que desde hacía tiempo había penetrado nuestras casas, porque era una hostilidad generalizada que hoy se ha radicalizado y penetrado hasta lo más hondo, dando paso a la desesperanza, al desconcierto, a la incredulidad, al terror, a la muerte.

TODOS DEBERÍAN TENER UN CHIGÜIRE

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Belén González / @mbelengg

No hay venezolano que no sepa lo que es un chigüire, aunque sea vegetariano, porque este animal considerado el roedor más grande del mundo y calificado como una verdadera delicia gastronómica nacional, es fácil de encontrar en los Llanos, el Orinoco, el Delta, en Guayana, Barlovento, Miranda, y hasta en los alrededores del Lago de Valencia.

Pero ojo, este no es un animal exclusivamente criollo, porque su especie, aunque con distintos nombres, está regada por toda Latinoamérica. Técnicamente se conoce como Hydrochoerus hydrochaeris, y  forma parte de la dieta venezolana desde la época colonial, llegando a convertirse gracias a una bula papal que permitió el consumo de su carne durante la Semana Santa, en un plato típico durante esta festividad religiosa.

Los expertos describen al chigüire como un animal dócil, apacible, sedentario, más bien lento, y hasta un poco flojo porque no hay nada que disfrute más que pasar horas recostado bajo una buena sombra. De poco dormir, vive en comunidad y nunca abandona a su grupo. Estos roedores son seres territoriales que, de hecho,  ven con enorme desconfianza a los intrusos que quieren inmiscuir sus narices en lo que consideran su privacidad.

…Aunque no son precisamente lindos, tienen su encanto…

Aunque tienen una cara siempre seria no son cascarrabias, por el contrario, hacen amigos con facilidad, claro si hay química. Aunque no son precisamente lindos, tienen su encanto, y resulta por demás interesante que se comunican con sus pares usando señales químicas, lo que a mí, en lo personal, me parece fascinante.

Yo tengo un Chigüire, podría decir que casi desde que nací, y si bien no ha estado todo el tiempo conmigo por las circunstancias propias de la vida, nos une un lazo fuerte, único, familiar, de puro amor, y estoy segura de que es indestructible, así el ande por su lado y yo por el mío.

Mi Chigüire es tan autóctono como la arepa o la chicha de la Plaza del Rectorado en la UCV. Es serio, bueno, hasta que sonríe y pela los dientes con una ternura única y un candor que te desarma, pero cuando se ríe es aún mejor, porque de él emana vida, chispa, sinceridad. Es un ejemplar genuino.

No me parece tan dócil, pero bueno, toda regla tiene su excepción, aunque si es apacible, se toma su tiempo para todo, no es para nada flojo pero si lo pones bajo la sombra y le das una cerveza no solo lo veras feliz, sino que puedes mantenerlo así por horas…mientras tengas más cerveza y buena conversación.

Noctámbulo, territorial como pocos, y con un espacio personal que podría describir como impenetrable, aunque al mismo tiempo tiene la habilidad necesaria para llevarse bien con casi todo el mundo y hacer amigos, buenos amigos, que por lo general le duran muchísimos años.

A veces pienso que no sabe lo guapo que es, pero es que ese colorcito tostao le va de maravilla, y es tan, pero tan inteligente que resulta absolutamente seductor. Se comunica poco, pero cuando habla te deja pensando y muchos descubren el mundo profundamente enriquecedor que vive dentro de él.

Los chigüires son vegetarianos, y aunque al mío le encantan los vegetales, la verdad es que come de todo. Sus pares suelen vivir en las cercanías de ríos y lagunas, pero el mío, que como ya se han dado cuenta es bastante peculiar, es un chigüire playero, quería establecerse en Cata tras su retiro, pero ni se retiró ni fue a parar a la costa, cosas de la vida.

…Tengo la bendición de tener una familia maravillosa y amigos que valen más de lo que pesan en oro, pero ninguno como mi Chigui…

Tengo la bendición de tener una familia maravillosa y amigos que valen más de lo que pesan en oro, pero ninguno como mi Chigui, solidario, amoroso, sentimental, buen consejero, sencillo, humilde, capaz de disfrutar con el mismo entusiasmo de una empanada que de una cena de gala. Profesional, apasionado por los medios, por aprender, por descubrir. Un vino de altísima calidad que solo mejora con los años.

Por si no lo saben los chigüires están en peligro de extinción, por culpa de esa costumbre de comérselos en Semana Santa, especialmente en un “pisillo” que no he probado, aunque dicen que es muy sabroso. En fin, no quiero que piensen que estoy sugiriendo adoptar un chigüire como mascota, nada que ver, pero preferiblemente no se los coma. Lo que sí quisiera dejar claro es todos deberían tener un Chigüire como el mío, o al menos, que se le parezca un poco. Tendrían una joya de valor incalculable.

Pa ti, 3 de Enero de 2019

 

LETANÍA DE 360 GRADOS 

MI AMIGA TIENE UN JARDÍN

SER UN ALFA

COMPAÑEROS DE VIAJE

¿NARCOMULA YO?

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

¿Les había dicho que la primera vez que viajé fuera de mi país tenía como 15 años, y no fue precisamente en avión ni para una isla paradisíaca, o al Impero (que nunca contrataca)?

A mi mamá se le ocurrió que ir a Maicao (en Colombia) cerquita de la frontera con Venezuela, allí en La Goajira, era una buena idea para comprar mercancía diversa y luego venderla entre los conocidos, como una forma de ayudarnos económicamente. El cargamento era variopinto.

Un viaje que no quiero recordar por lo atropellado del trayecto. Accidentados en la amenazante oscuridad de una carretera en medio del olvido. Dormimos (lo lograrían otros), ya en Maicao, en un hotel de mala muerte  Me recuerdo anhelando  el amanecer, porque el calor ascendía desde el colchón y me abrazaba como anaconda.

¡Coño y yo qué hice!, me preguntaba. Sé que no llevaba nada prohibido, mucho menos sustancias tóxicas, psicotrópicas o estupefacientes (más allá de mis emociones)…

Bien, pero el cuento es otro. Había sido lo más lejos que estuviese de las fronteras venezolanas, hasta que en 2014, emigré. Me habían metido miedo, más bien psicoterror. Yo, ajena a cualquier verdad, creía todo lo que me decían. Que migración de Portugal sabía que yo venía al país y que, por tanto, debía tener mucho cuidado con mi estancia aquí. Ni El Chacal, habría tenido tanta antesala. Todavía pienso en aquello y me entra una risa nerviosa, mezcla de burla con arrechera. Tan vieja yo y me dejé engañar tan “bandera”. Es que eso ocurre cuando confías a ciegas en la gente. En fin, llegado el momento de arribar a Madeira, revisan nuestros pasaportes y me preguntan el tiempo que estaríamos en el lugar y el propósito de nuestra visita. Así que dije: “venimos de vacaciones”. Tres meses de vacaciones con 4 maletas grandes, las que van en cabina y hasta el  gato. El funcionario levantó la ceja, pensó por segundos y procedió a sellar los documentos para entrar.  Nos mandaron a revisión del equipaje. Allí otra pregunta: ¿Qué traen? Sin dudar respondí: “libros, ropa, zapatos y cosas personales”. Evidencia de mi inocencia e impericia, pero no tuvimos inconvenientes.

Pasaron cuatro años desde entonces. Dicen que son los más rudos del inmigrante. Ni lo discuto. Coinciden además con mi 50 aniversario de vida, así que me propuse regalarme un viaje. Compré el boleto para Madrid. Había motivos sobrados para sentirme emocionada. Los días previos, eran un alud de nervios y ansiedad. Mariposas en el estómago y unas cuantas visitas al baño marcaban las horas. Es que no sólo había acordado verme con un grupo de personas que conocí en Maracay en mi época de docencia universitaria, que hoy ya son colegas y buenos amigos. Tenía un motivo que pesaba más; luego de más de tres décadas tendría frente a mis ojos, compañeros de la infancia (los detalles, en otro momento, porque es otra historia).

En el  Aeropuerto de Lisboa, cuando me tocó atravesar aquel aparato con sensor de seguridad, se escucha el pitazo. ¡Coño y yo qué hice!, me preguntaba. Sé que no llevaba nada prohibido, mucho menos sustancias tóxicas, psicotrópicas o estupefacientes (más allá de mis emociones), pero eso no activaría una máquina hecha para detectar criminales. Y yo no lo era, lo sabía, pero por alguna razón que alguien podrá luego explicarme, el pánico se apoderó de mí.

Me mandaron a parar a mi derecha y pasaron un detector de no sé qué por mis manos, y no, no había nada…detector antojado, con deseos de verme chorreada. Siga adelante, me dijeron. Recordé la diarrea que había tenido días antes, sólo por verme con unos amigos. Y todas las series de narcos de los últimos tiempos, la historia de Escobar y los sobrinos de  Cilia, todo fue como una premonición.  Justo allí, convencida de que en esta etapa migratoria he hecho de todo, he trabajado en diversos oficios, me he comido las verdes, bien verdes, y aunque no sé a dónde me llevará el viento, algo está claro: ¿Narcomula, yo?.  Jamás!

MI AMIGA TIENE UN JARDÍN

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Belén González / @mbelengg

Cuando imaginamos un  jardín la mente nos lleva a un lugar hermoso, natural, con variedad de aromas y colores.  Se trata de una comunidad viva, de un espacio interesante, enigmático, lleno de una luz embriagadora que nos recarga de energía positiva.

Es tal impacto de los jardines en la humanidad que nuestra historia está marcada por la existencia de lugares asombrosos  como los jardines colgantes de Babilonia, o las 800 hectáreas que adornan el Palacio de Versalles en Francia, ambos plagados de angiospermas, como se denomina al grupo de plantas con flores,  el más grande del “Viridiplantae”, mejor conocido como el reino vegetal.

Nosotros, los venezolanos, tenemos plantas y flores hermosas. Trinitarias, Aves del Paraíso, Cayenas, bromelias, helechos, orquídeas, el araguaney, los flamboyanes, el samán, la dama de noche con ese aroma particular, y tantas más, por eso no es raro que extrañemos tanta belleza.

Pero a pesar de que esas imágenes forman parte de nuestras nostalgias en este exilio obligado, lo cierto es que esa visión estimulante y enriquecedora no es exclusiva de un jardín, no importa lo antiguo o famoso que sea, ni el lugar del mundo al que pertenezca, porque si miramos con algo de atención  podremos descubrir que nos rodea, manifestándose en los lugares más inesperados como un maravilloso regalo.

…Ella, de una forma sencilla, divertida y espontánea, crea jardines donde quiera que va…

Pensando en plantas y flores vino a mi mente una persona muy especial, tan viva, natural, hermosa y enigmática como el más bello de los jardines, a quien por supuesto, le encantan las flores. Ella, de una forma sencilla, divertida y espontánea, crea jardines donde quiera que va.

Algunos tienen plantas de un verde deslumbrante, otros, flores maravillosas, y tiene uno muy peculiar, que por extraño que parezca está compuesto por seres humanos, incluye amigos, familia, exalumnos, colegas, compañeros de jornada y diría yo que a todo aquel que quiera participar. A este jardín, en especial,  le dedica una mezcla por demás efectiva de amor y devoción que da fruto más allá del tiempo y la distancia.

Si, se trata de una persona maravillosa, con uno que otro defecto porque total es en esencia un ser humano, pero que tiene una cualidad valiosa, valiosísima en mi humilde opinión. Ella interactúa con su entorno usando además de todos los sentidos, su corazón, porque sabe que lo esencial es invisible a los ojos. Estoy segura de que esa es la razón por la que todos sus jardines florecen.

Es una más de los miles que decidimos dejar todo atrás para buscar aire fresco en otras tierras. Se montó en un avión con sus dos hijos (uno de ellos es un gato) y llegó a una isla donde casi todo le era extraño: el idioma, los sabores,  la cultura, la forma de ser de quienes ahí viven. No tuvo más remedio que suspirar y mimetizarse para encajar.

…se fue dando cuenta de que en esa tierra a la que ahora debía llamar hogar la esperaba una sorpresa inspiradora…

Hubo días buenos, días mejores, y por supuesto, días realmente oscuros, pero como ella sabe ver más allá, se fue dando cuenta de que en esa tierra a la que ahora debía llamar hogar la esperaba una sorpresa inspiradora, flores de todo tipo que, además, tenían como telón de fondo vistas increíbles del mar. Era hora de plantar un nuevo jardín, distinto a los anteriores.

Fue así como las texturas, los colores, los aromas y la luz se convirtieron de nuevo en una pieza clave para combatir la nostalgia y las rudezas del día a día. Esta vez el jardín, por extraño que parezca seria digital, y cámara en mano comenzó a recopilar esas visiones cargadas de magia.

Su más reciente jardín, que crece rápidamente, está hecho con las flores de Funchal, que como de la nada llegaron a su vida para recordarle algo que ella tiene muy claro: que en la vida no todo es gris, ni adversidad.

Feliz cumpleaños Zeudy Acosta.

Fotografías: Zeudy Acosta Paredes.

SER UN ALFA

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Belén González / @mbelengg

El término “alfa” se usa para designar al individuo que ha logrado posicionarse en el rango más alto dentro de su comunidad, y como concepto, es resultado del trabajo adelantando por varios especialistas en función a las conductas grupales de especies como los lobos y primates.

De hecho, el concepto de “Macho alfa” fue desarrollado a principios de la década de los setenta por el doctor L. David Mech, experto en el comportamiento del lobo estadounidense, quien lo empleó para designar al animal de la manada que ocupa la posición de líder, siendo respetado y obedecido por el resto del grupo.
En líneas generales se trata de ejemplares grandes, fuertes, que pueden ser o no agresivos, con un enorme instinto de protección, territoriales, sensitivos, luchadores, persistentes y valientes. Pero también, extrovertidos, seguros de sí mismos, y muy competitivos.

…un individuo amado, respetado y protegido por su comunidad…

Estas características fueron confirmadas en el caso de los bononos -primos de los chimpancés-, gracias al trabajo del primatólogo y etólogo holandés Franciscus Waal, quien fue un poco más allá al establecer los rasgos que convierte a un ejemplar en un alfa. Confirmó que se trata básicamente de un individuo amado, respetado y protegido por su comunidad, durante su ejercicio como superior, pero lo que es aún más importante, tras su período de liderazgo.

Para Waal, el alfa es el individuo que logra consolidar las mejores alianzas, lo que implica no sólo fuerza, sino astucia para la negociación, pero que además tiene la capacidad para propiciar y mantener la unidad en la comunidad, siendo generoso y empático.

El alfa sabe demostrar su fuerza, imponer disciplina e incluso infundir temor, pero contrariamente a lo que muchos piensan, no es necesariamente el más agresivo o el que grita más fuerte, porque en el marco de esa dureza necesaria tiene el talento para asegurar la paz controlando los conflictos y situaciones difíciles.

Es popular, admirado, tiende a defender al más débil, y sabe consolar y reconfortar a los miembros de su comunidad cuando lo necesitan. Es el primero, pero también el último cuando se trata de hacer concesiones por el bienestar general. Su rango ciertamente trae consigo privilegios, y al mismo tiempo, implica lidiar constantemente con todo tipo de exigencias, celos, rencores, así como con enormes niveles de estrés, porque hay quienes cuestionan todo lo que hace porque quieren su puesto.

…Un alfa, promueve el cambio y se anticipa al futuro. Y no sólo al suyo…

Aprovecho para hacer una interesante aclaratoria, aunque el término “macho alfa” podría marcar una tendencia sexista, lo cierto es que los estudios en ambos grupos han demostrado que tanto los machos como las hembras pueden consolidarse como un alfa.
En efecto, no se trata de un individuo que es necesariamente superior, más inteligente, más audaz, más ambicioso… es más bien una mezcla de cosas enmarcadas en una visión por la que se lucha con pasión, y que comprende la importancia del beneficio colectivo. Un alfa, promueve el cambio y se anticipa al futuro. Y no sólo al suyo.

Aunque los seres humanos no somos animales en el sentido estricto de la palabra, vivimos en manada, en comunidad, por eso resulta interesante tomarnos un momento para pensar: Cuántos líderes en los ámbitos de la política, la religión, la cultura, etc., pueden ser considerados alfas?, cuántos tienen al mismo tiempo la fuerza y la sensibilidad?, cuántos realmente promueven la paz y la unidad en el colectivo?

Una reflexión que requiere tiempo y un cierto nivel de objetividad, pero, te has puesto a pensar en el hecho de que una comunidad no es solo un país, es también un lugar de trabajo, una escuela, incluso nuestra propia casa. Y por lo general,  la vida siempre nos pone en la necesidad de actuar como un alfa, de ejercer el liderazgo si realmente nos importa ese entorno.

Esto significa que cualquiera de nosotros puede ejercer el liderazgo. Si aceptamos esta realidad, se nos hará más fácil generar pequeños cambios que marcaran una diferencia. Si lo dudas, te recuerdo lo que dijo la madre Teresa de Calcula: “Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo tirar una piedra al agua para crear muchas ondas.” Así piensa un alfa.

FELIZ Y PRÓSPERO 2020

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Dante Garnique

Noviembre de 2018 ya casi alcanza su tercera semana. Transcurridas otras cinco, Venezuela habrá sumado a su historia, otro año más de dictadura.

En los siguientes días proliferarán chistes en contra del régimen.

Los voceros de «la oposición» cesarán de dar declaraciones durante la temporada decembrina y comenzarán a hacerlo de nuevo durante la segunda semana de enero, para decir que hay que buscar una salida democrática a la crisis venezolana.

Está previsto ya, para esa fecha el debate sobre la legitimidad o no de la dictadura. Es legítima la dictadura o no es legítima? Complicadísima pregunta que habrá de responderse desde la inteligencia de la moral de la casta política criolla… Habrá foros, especialistas nacionales e internacionales que aportarán su intelectualísima opinión a este respecto.

En enero se escucharán de nuevo los nombres de la sabiduría. Son los nombres de los actores que «se guardan» para dar declaraciones solamente en los momentos «políticamente convenientes»; salvadores, «verdaderos patriotas», posibles sustitutos, héroes y heroínas, mesías que prometerán el retorno de la vida democrática a Venezuela.

Se dirá que el régimen ahora sí está al borde de la implosión, se dirá que el pueblo no debe cansarse, que el que se cansa pierde, que hay que presionar al régimen ahora que éste se siente acorralado; pero sobre todo, que no hay que perder las esperanzas.

Así transcurrirán seis o siete meses, habrán debates públicos, la mayoría de ellos a través de las redes sociales. Surgirán escándalos que se pondrán de moda y pasarán de moda. Habrá mucha nostalgia a causa del tema de la migración, habrá más historias de emigrantes venezolanos. Se exigirá la liberación de «Fulanito de tal, preso político». Surgirá nuevamente el tema de las elecciones, llegará octubre de 2019 y las esperanzas para Venezuela serán cada día más grandes.

Habrá mucha motivación, se propagará el optimismo, viajarán a través de las redes sociales, piezas musicales de ensueño: orfeón universitario, temas autóctonos en versiones sinfónicas, gaitas más emblemáticas que La Grey Zuliana, todo muy emocional,. La manipulación emocional es el arma más poderosa del neofascismo del siglo XXI. Se enseñará a confiar en la fuerza interna del ser humano, a fortalecer las energías positivas y ya casi será noviembre de 2019.

Lobo con piel de cordero

La propaganda se sirve del lenguaje como herramienta de influencia social, los propagandistas del régimen saben que los anuncios hechos con palabras positivas, brillantes y asociadas con la felicidad, sirven para engañar. No es confiable quien emite sólo mensajes asociados a la felicidad.

Ello explica la inconmensurable contradicción que habita en el subconsciente colectivo nacional. En apariencia, hay un deseo colectivo por salir de la dictadura; pero el aparato de propaganda se ha encargado de asociar esta salida, al concepto de violencia, intervención militar, plomo parejo, y por eso, se prefiere la continuidad de la dictadura, antes que la violencia. Por el contrario, cuando se habla del régimen a través de chistes, con anécdotas que inducen a la risa y a la picardía del venezolano, entonces, se induce el deseo de seguir viviendo en dictadura, pero felices y contentos y no, en libertad, pero de luto.

Esa es la función de los memes «en contra» del régimen; por eso, las comunidades de jua sap están llenas de mensajes maravillosos, de hazañas de víctimas individuales de la burla o intimidación (bulling) que la han superado y han aprendido a vivir, como lo hace todo el mundo, sin prestarle atención al que dirán, pero que por eso, ahora son héroes.

La salida para Venezuela, aunque no se vislumbra electoral, no tiene que ser violenta.

La violencia no es opción en Venezuela, plomo, no es una opción en Venezuela. La violencia y el plomo son las propuestas de la inteligencia de la moral en Venezuela; de los sectores más ávidos de poder.

Quién gana en Venezuela con la violencia?

Gana quien tiene la esperanza de repartirse el poder en medio del caos generalizado, sobre una mesa de negociaciones, entre whiskys y canapés.

Luego de la violencia, los factores de poder, los héroes, los nuevos mesías, los partidos políticos, las organizaciones electorales, adularán al pueblo exaltando su bravía actuación.

Ese era el ejemplo que teníamos que seguir, dirán. El ejemplo que Caracas dio.

Después de la violencia se televisarán funerales, se colectivizará el dolor; pero no el poder. Se declararán días de duelo y habrá solidaridad pública con los familiares de los muertos.

Es más fácil engañar que convencer a quien es víctima del engaño, de que está siendo engañado.

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Hay mucha rabia y mucho resentimiento que deben ser canalizados y los mecanismos de propaganda del régimen han hecho su tarea.

El público, adoctrinado, sólo acepta en estos momentos, mensajes positivos, chistes sobre la dictadura y el dictador. Debates de «alta política» y profundísimos análisis económicos y comparaciones históricas de la dictadura venezolana con la cubana y con otras a lo largo del mundo; pero cuando alguien dice que lo único importante hoy, 11 de noviembre de 2018, es despojar del poder a la dictadura, entonces, a ese alguien se le cuestiona. Esto es así por dos razones.

Porque la propaganda del régimen funciona y porque los factores de poder en Venezuela continúan dependiendo, existencialmente, de la dictadura.

La existencia de los actuales factores de poder en Venezuela (partidos políticos y organizaciones electorales principalmente, aunque no exclusivamente) depende de la existencia de la dictadura; si desaparece la dictadura, desaparecen los actuales factores de poder.

La emergencia de nuevos factores de poder será lo que abrirá distintos horizontes a lo que un día fue Venezuela. Esto deberá ocurrir en algún momento y no tiene que mediar un charco de sangre entre éste y ese momento. Pudieran acortarse las distancias entre éste y ese momento; pero hay todavía mucha mesa de la unidad y mucho AD y mucho Copei de por medio.

Sacar al dictador de Miraflores sin violencia no es nada complicado, lo complicado es encontrar en Venezuela quien pueda hacerlo, con apoyo o sin él; interno o externo y que además tenga verdadero interés en hacerlo.

Porque hay quienes queriéndolo, no pueden y al expresar abiertamente su posición son estigmatizados por acción de la propaganda.

Domingo 11.11.2018
A quien hoy se pregunta si la dictadura venezolana es mejor o peor que la cubana o la Alemania de Hittler

 

RUMBA EN LAS VENAS

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Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

Es probable que en el vientre de mi madre, alguna canción de cuna o sonido similar activara mi sentido y gusto por la música. No sabría con precisión cuándo o cómo ocurrió, pero sí recuerdo que desde muy pequeña me di con agrado y soltura a cualquier ritmo. No hubo ocasión desperdiciada, pista o baile que me fuese indiferente. Entre las escasas fotografías de la niñez, recuerdo una disfrazada de rumbera, y cuenta mi madre que apenas con 3 años, causé sensación en una comparsa de carnaval en el barrio donde crecimos. Allí, siempre había un templete, una fiesta, una excusa para celebrar y bailar. Ah, y cómo olvidar los premios que obtuve al ritmo de “entren que caben cien…” junto al Morocho. Qué buen recuerdo.

Puedo asegurar que la afición por la música, aunque no aprendí a tocar instrumento alguno, se alimentó poderosamente en casa. Mientras lavaba y planchaba ropa ajena para sustentarnos por un tiempo, mamá siempre escuchaba algo. En un principio sintonizando la radio, y así conocí melodías y voces como La Sonora Matancera, Billó’ s, Daniel Santos (quien según ella era mi padre y le creí por un buen tiempo), Julio Jaramillo, Javier Solís, la Orquesta Aragón y una centena más. Un asunto que tuvo variantes de acuerdo a las influencias caribeñas, latinas, en general, y hasta españolas, haciendo posible el aumento de tendencias y gustos.

La música recuerda, olvida; aflige y alegra, desvive y potencia la vida; la música apacigua y alborota; es delirio, suspiro y vigor, todo a la vez.

No perdieron protagonismo algunas corrientes estadounidenses y europeas, esta vez influenciadas por mi hermano, propiciando un recorrido que fue desde los discos de 33 revoluciones, los LP, cassettes, y CD… todo al compás de la evolución musical y tecnológica de cada época. Con el paso de los años, muchas décadas connotaron musicalmente estilos, géneros, grupos, artistas, bandas, solistas; eso es la música, una vertiginosa tormenta que agrada, encanta y seduce, y que como es de suponerse, tiene su participación en la historia global o personal.

Tuve además la fortuna de disfrutar de la música y el baile en creativas coreografías que montaba nuestro profesor Valderrama en la escuela, con lo que cerrábamos cada año escolar en animadas, divertidas y emocionantes puestas en escena en las tablas de la mismísima Aula Magna de la UCV. Oh, cuántas veces se vitoreaba “otra, otra, otra”, y sonrientes, plenos de felicidad e inocencia, nos disponíamos a salir de nuevo al ruedo.

En una ocasión (cerca de los 12 años) quise ser parte del grupo de mujeres que conformaban la academia de Yolanda Moreno; en el vecindario, de hecho, vivía una de ellas. No se dio. Pero muchos años después logré subir al escenario del TOM en Maracay con el Cuerpo de Baile Adulto Contemporáneo de Élide Vegas, haciendo realidad un gran anhelo de mi corazón, con la pieza de New York, New York, entre muchos otros números.

Dependiendo de circunstancias, hechos o personas, los autores, letras y sonidos fueron cambiando, con lo cual el gusto se fue ampliando, convertido en un componente esencial de la vida. Y es que en efecto, la música no tiene fronteras, y además de ser considerada un lenguaje universal, para mi tiene un elevado significado, casi una religión, que me acompaña permanentemente. La música recuerda, olvida; aflige y alegra, desvive y potencia la vida; la música apacigua y alborota; es delirio, suspiro y vigor, todo a la vez.

Hay para todos los gustos, para quienes bailan, y aquellos que no. Para blancos, negros, rojos y amarillos. He leído un libro dedicado sólo al género Salsa, imaginen. Un banquete bajo la pluma de César Miguel Rondón. Pero, ¿por qué este género precisamente? Pues, esconde una historia de lujo, unas raíces insospechadas, e indudablemente porque a éste pertenece mi cantante y compositor predilecto, Rubén Blanes. Cada quien tiene el suyo, o suya. Amor eterno y platónico, quizá…. Admiración y respeto, en abundancia. Y es así, como en cualquier lugar u ocasión, si una nota se asoma, la distancia trae consigo un nombre, una ocasión fabulosa, un suspiro eterno que da voz al recuerdo… Blades es en mí, lo que es directamente proporcional, para cada cual un cantante, una banda, una canción.

Por cualquier calle, vereda, por cada rincón que recorro, me acompaña una lista de reproducción en el celular (antes eran otros artefactos). Se me permite trabajar con música y eso lo agradezco. Se convierte en una manera amena de que el tiempo no sea tan implacable, pues me traslado a lugares, a momentos en los que he sido profundamente feliz; me conecto con gente a la que extraño hasta los tuétanos. Revivo, vibro y sí, bailo, bailo hasta por dentro. Gracias a la música, su potencialidad, su mágica conexión.

VENEZUELA DE MEMORIA

Bandeira_Venezuela-Portugal

Zeudy Acosta Paredes / @zeudyacosta

En Venezuela, viven cerca de medio millón de portugueses y luso descendientes a raíz de una migración que comenzó en la década de los´40, prolongándose hasta 1980. Una considerable cantidad de estos (cerca del 80%), son originarios de Madeira. Por eso, no es casualidad y mucho menos genera asombro, que al transitar por cualquier calle del archipiélago, las voces en español se hagan sentir, en especial desde los meses más recientes. Es que el éxodo va creciendo como bola de nieve. La mayoría, familias jóvenes, porque muchos de quienes se radicaron en Venezuela hace tantos años, se niegan a abandonar el país y lo que construyeron con esfuerzo. Les he escuchado decir, que no hay tierra como aquella y que les cuesta devolverse.

…la economía de Venezuela, con todo y las enormes críticas que se le han hecho, permitía eso, que progresivamente, la gente pudiera montar su negocio, vivir de él y evolucionar.

Es así, en un principio, los inmigrantes portugueses se dedicaron, primordialmente, a la agricultura y otros luego al comercio –en su mayoría de alimentos-, lo que de manera rápida fue diversificándose en la pequeña y mediana industria.  Construyeron imperios como Central Madeirense, o negocios de menor renombre: panaderías, ferreterías, abastos, y una extensa lista en la que siempre privó muchas horas de trabajo, porque como es de suponerse, empezaron de cero, y aunque ahora nos ha tocado a muchos, a millones. Sin embargo, la economía de Venezuela, con todo y las enormes críticas que se le han hecho, permitía eso, que progresivamente, la gente pudiera montar su negocio, vivir de él y evolucionar. En efecto, muchas familias portuguesas, construyeron casas  o compraron propiedades, o instalaron negocios en Madeira, al mismo tiempo que producían en Venezuela.

Fue durante el siglo XXI que comenzó a registrarse la primera oleada del flujo migratorio de luso-venezolanos que empezaron a retornar a Portugal, en esencia, producto de la inseguridad e inestabilidad política y social. Pero esto, ha recrudecido en los últimos años.

Hace cerca de 4 meses, conocí a una familia que otrora había emigrado a Venezuela, pero que al ser víctimas de la inseguridad en varias ocasiones, por allá en los ´80,  y presagiando que aquello no sería circunstancial, sino un efecto dominó que trascendería, se regresan a Madeira, y tal como me ha tocado saber en otras pocas ocasiones, quienes han vivido en Venezuela, no sólo comprenden lo que nos está pasando, tienen un trato diferente para gente como yo, que no tiene vínculo alguno con esta tierra.

Ahora bien, lo que más me atrapa, lo que me genera regocijo por dentro, es que al hablar de Venezuela, les brillan los ojos, les afloran anécdotas, les brota el agradecimiento. Hablan como si aquella fue también su patria. Emigrar de ida y de vuelta, los ha hecho familiares, los llenó de docilidad y simpatía. Es incluso, fácil saber cuándo un portugués nativo vivió en Venezuela (por lo general).  El rostro y el carácter del madeirense, por ejemplo, es parco, duro, carente de gracia. Quizá por ello, suelen preguntarnos cómo es que después de todo lo que hemos tenido que sortear, aún conseguimos encontrar jococidad en las cosas.

Adoptaron además, en ese tránsito corto, mediano o extenso por nuestra Venezuela, no sólo parte de nuestro idioma conservando su particular pronunciación, sino también modismos, expresiones tan nuestras. En la casa donde trabajo (con un matrimonio portugués de edad avanzada que vivió en mi país), me encargo de asistir al señor de 84 años ya con cierta demencia senil; ha olvidado muchas cosas, pero hay otras que de forma itinerante van y vienen, y hay mucho de Venezuela aún en su inestable cerebro. Una mañana cualquiera le dí los buenos días de manera poco usual:

  • Buenos días portu, ¿cómo está la vaina?
  • La vaina está buena (Me respondió sonreido)

COMO PARA MAMARSE LOS DEDOS!

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Dante Garnique

Hay expresiones que identifican a una cultura o a un país o que sólo las comprenden quienes hablan el idioma del cual provienen.

En una ocasión, mi queridísima Doris Jesusita Martínez me refirió una anécdota sobre su primer viaje a París. Un grupo de venezolanos, con un Cuatro, canciones iban, canciones venían, dos maracuchos, un caraqueño, tres andinos; el resto de los viajeros, de diversas nacionalidades, escuchaba con curiosidad a aquella gente bullanguera y cadenciosa.

En manada, los viajeros subían y bajaban del Bus, un croissant por aquí, una foto por allá, el guía marcando la hora. Próxima parada: La tour Eiffel.

Una vez frente al mamotreto de hierro, el grupo quedó petrificado. Se hizo un mutis y una venezolana trajeada en negro de pies a cabeza, con zapatos de concurso de belleza, en una locación donde el ruido de una mosca resultaba estruendoso, de pronto sale de su schock y suelta aquella frase: UNA GÜEEEEE . . .ADA!

Doris Jesusita era, una especie de eterna, Laura, (La Sin Par de Caurimare), pero de La Pastora. Cuenta mi prima Doris, que ante semejante criollismo, el silencio del grupo de venezolanos se hizo eterno y sepulcral, el equipo se disolvió y no volvió a reunirse más, sino hasta el último minuto antes del retorno.

Desde entonces, cada vez que Jesusita llagaba a la casa o viceversa, nuestro saludo más afectuoso era: UNA GÜEEEEE . . .ADA!

Es muy común, al menos en Venezuela, la expresión: «MÁS SABROSO QUE COMER CON LAS MANOS, O, ESTO ESTÁ COMO PARA CHUPARSE LOS DEDOS». Una conocida, con mucha picardía sustituía en esta última oración, el verbo chupar, por mamar.

Una vez en Roma, una especie de réplica viviente de Jéssica Rabbit, con sus Half D’orsay 4 pulgadas rojos, vestido de igual color, prominente descote, interesante frente y largas uñas esmaltadas también en color rojo, sacaba brillo con un trozo de pan, al plato que otrora contuviese una delicadísima porción de bolognese con abundante Parmigiano Reggiano.

Hemos de admitir que lactantes fuimos y hasta biberón habientes; pero la gramática con los verbos chupar, mamar, lamer, ha quedado como mera referencia lexicográfica.

De los mamones más ilustres, están el Cotoperix, el Cacao y cualquier otro mucílago que se nos escape. El chico pijo del jersey amarillo que le quitó la novia a uno de los Hombres G, y por supuesto, el innombrable que, no es precisamente Lord Voldemort, y que por innombrable ser, nombrado no ha de ser, aunque referido haya sido.

Algunas taras mentales no nos abandonan, a pesar de las interminables sesiones con la psicoanalista. Comer con las manos es asqueroso. Con el perdón de mis amigos eritreos. La primera vez en una comida eritrea, es duro! Una fuente con carne de pollo o de res, en salsa con base en tomates y cebollas largamente cocidos, unas especies de pankekes y todo el mundo esperando que el invitado comience a degustar; pero el invitado voltea hacia los lados, buscando que alguien le acerque un plato y cubiertos, hasta que uno de los anfitriones le indica que debe tomar con sus dedos, un trozo de la tortilla que está en una fuente común, usarla como cuchara para la salsa y la carne, et bon appétit!

Ambrosía para los Dioses griegos, arepa con mantequilla y queso ‘e mano, de búfala o llanero ralla’o p’a los venezolanos y café con leche. Una sopita de arepa es otra cosa, pero, cubiertos por delante. Nada de chuparse los dedos o lamer el plato con el pan.

Hay gente que en la primera cita decide si, si o no, dependiendo del arreglo de las manos o el aseo de los pies o el tipo de calzado que luzca la candidata. Pero para algunas personas, existen otras estrategias: si la susodicha acepta gustosa una invitación a Mc Donald’s, es periódico de ayer.

Sin embargo, resulta que hay, algunos restaurantes, en Europa, donde la hamburguesa es servida con cubiertos, al fin! Es posible probar esa comida.  El pan es crujiente, las cebollas están caramelizadas, no chorrean mayonesa ni salsa de tomate y nadie se escandaliza por el uso de los cubiertos.

Así es que si usted es de los que prefiere comerse su arepa con cubiertos, hágalo, no se acompleje, siéntase orgulloso y deje que el innombrable siga conjugando los verbos lamer, chupar y mamar.

Martes 11.09.2018

In Memoriam a Doris Jesusita

DERECHO A PROTESTAR O PORQUÉ NO ME GUSTAN LOS BEATLES

AL PAN,PAN Y AL VINO, VINO